El riesgo país de Argentina registró una nueva baja este lunes y descendió por debajo de los 500 puntos básicos, un nivel que no alcanzaba desde fines de enero, reflejando una mejora en la percepción de los mercados sobre la situación financiera del país.
El índice elaborado por JP Morgan, utilizado como referencia para medir la confianza de los inversores y el costo del financiamiento externo, se ubicó en torno a las 498 unidades, consolidando una tendencia descendente.
Durante los últimos meses, el indicador había experimentado un fuerte incremento, llegando a superar los 630 puntos a fines de marzo, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Sin embargo, recientes señales provenientes de Washington, junto con el avance en negociaciones internacionales y la aprobación técnica de la segunda revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), fortalecieron la confianza de los mercados.
A esto se sumó el respaldo financiero gestionado por el ministro de Economía, Luis Caputo, ante organismos multilaterales para cubrir compromisos de deuda sin afectar las reservas del Banco Central.
La mejora en la calificación de la deuda soberana y la recuperación en el valor de los bonos argentinos también contribuyeron a la caída del indicador.
Para el gobierno de Javier Milei, este descenso representa una mejora en las condiciones de financiamiento, aunque desde el equipo económico insisten en que, por el momento, no buscarán volver a emitir deuda en mercados internacionales.
Analistas sostienen que alcanzar niveles cercanos a los 400 o 450 puntos sería clave para facilitar un regreso más competitivo de Argentina a los mercados globales, especialmente frente a los importantes vencimientos previstos para los próximos años.