Tras la desaceleración registrada en abril, el Gobierno nacional intensificó su estrategia económica con el objetivo de consolidar la baja de la inflación durante mayo y en los próximos meses, poniendo especial atención en sectores clave como tarifas de servicios públicos, combustibles y alimentos.
La administración de Javier Milei, junto al equipo encabezado por el ministro de Economía Luis Caputo, busca sostener la tendencia descendente del Índice de Precios al Consumidor (IPC) mediante una combinación de ajustes moderados en precios regulados y acuerdos para contener aumentos sensibles en el bolsillo de los argentinos.
Entre las principales medidas, se destacan la limitación de subas en tarifas de agua, electricidad y gas, además de la postergación hasta noviembre del traslado a tarifas del mayor costo del gas importado por Enarsa. Asimismo, se aplicaron incrementos escalonados en transporte público para reducir el impacto inmediato en el índice inflacionario.
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En cuanto a combustibles, tras fuertes aumentos registrados en marzo, el Gobierno acordó con petroleras como YPF mantener valores prácticamente estables durante 45 días, mientras que los impuestos sobre naftas y gasoil tuvieron una actualización mínima.
El rubro alimentos también mostró señales alentadoras, con una baja semanal del 0,8% en alimentos y bebidas durante el inicio de mayo, según relevamientos de la consultora LCG, fortaleciendo las expectativas oficiales y del Banco Central de la República Argentina (BCRA) de que la inflación mensual continúe desacelerándose.
Con estas decisiones, el Ejecutivo apuesta a encarar el segundo semestre con mejores perspectivas económicas, buscando quebrar definitivamente la inercia inflacionaria.