Cinco de los rugbiers condenados por el crimen de Fernando Báez Sosa comenzaron estudios universitarios mientras cumplen sus penas en prisión, en una escena que volvió a instalar el caso en el centro de la discusión pública tras la viralización de un mensaje en redes sociales.
El episodio se originó a partir de una publicación en un foro estudiantil, donde un usuario se presentó como “Ciro”, de 25 años, residente en La Plata. Sin embargo, rápidamente se detectó que se trataba de Ciro Pertossi, condenado a prisión perpetua por el homicidio ocurrido en enero de 2020 en Villa Gesell.
De acuerdo a fuentes del Servicio Penitenciario Bonaerense, Pertossi se encuentra inscripto en la carrera de Análisis y Gestión de Datos en la Universidad de San Luis, bajo modalidad a distancia. En esa misma línea, Máximo Thomsen y Enzo Comelli —también con condena a perpetua—, junto a Blas Cinalli y Lucas Pertossi —sentenciados a 15 años—, optaron por estudiar Derecho en la Universidad Nacional de La Plata.
Las cursadas se desarrollan de manera virtual, con clases y exámenes a través de plataformas digitales como Zoom, lo que les permite continuar con su formación académica desde el penal.
En paralelo, Lucas Pertossi brindó una entrevista televisiva en la que habló sobre su vida en prisión y se refirió al crimen. Allí aseguró que, tras el ataque, el grupo actuó “como si nada hubiera pasado”, y expresó arrepentimiento por no haber intervenido para evitar lo sucedido. A su vez, sostuvo que no existió un plan previo y calificó el hecho como una situación que “se fue de las manos”.
El joven también cuestionó la estrategia de defensa durante el juicio realizado en 2023 en Dolores, al afirmar que se sintió “muy mal defendido”. En ese sentido, su nuevo representante legal, Ignacio Juan Domingo Nolfi, presentó un pedido de nulidad al considerar que la defensa original, encabezada por Hugo Tomei, fue común para todos los acusados sin contemplar las diferencias en los niveles de participación, lo que —según argumentó— vulneró garantías constitucionales.
El planteo judicial sostiene que la defensa técnica quedó subordinada a una estrategia general, pese a la heterogeneidad de roles y responsabilidades entre los ocho condenados, lo que ahora forma parte de un nuevo capítulo en una causa que continúa generando repercusiones.