Juan Carlos Franco Echavarría, un hombre de 43 años que se encontraba desempleado, desapareció en la ciudad de Necochea pocos días antes de cobrar alrededor de $3 millones correspondientes a un juicio laboral. Desde entonces, su paradero es un misterio y la angustia de su familia crece con el paso de los días.
Según la denuncia, el martes 10 de febrero salió de la casa de su madre cerca del mediodía junto a su novia, con la intención de acompañarla a su lugar de trabajo. Desde ese momento no volvió a comunicarse ni se tuvieron más noticias sobre él, una situación que sus allegados describen como completamente inusual.
El hombre llevaba consigo su documento, su tarjeta bancaria y una mochila negra, pero no tenía teléfono celular ni dinero en efectivo. Para su familia, resulta difícil creer que haya decidido irse por voluntad propia, sobre todo teniendo en cuenta que esperaba con expectativa el cobro del dinero, clave para su situación económica.
Uno de los puntos que más inquieta a los investigadores y al entorno cercano son las contradicciones en el relato de su pareja. De acuerdo con la madre de Juan Carlos, primero aseguró que había sido víctima de un asalto, luego dijo que él mismo le había entregado la tarjeta y la clave, y más tarde negó esa versión. Estas inconsistencias reforzaron las sospechas y motivaron nuevas líneas de investigación.
La causa está en manos del fiscal Guillermo Sabatini, de la UFI N°3, quien ordenó el análisis de cámaras de seguridad de la zona. En una de las grabaciones se lo vería caminando y haciendo dedo en dirección a Mar del Plata, aunque hasta el momento no se pudo confirmar que haya llegado a esa ciudad.
La familia difundió sus características físicas para facilitar su identificación: es de contextura delgada, mide aproximadamente 1,76 metros, tiene tez morena, no posee cabello ni tatuajes. Al momento de desaparecer vestía una campera gris, pantalón negro y zapatillas deportivas blancas y negras.
Mientras la causa continúa caratulada como “averiguación de paradero”, sus seres queridos piden que cualquier información sea comunicada de inmediato a la policía. La incertidumbre y la falta de respuestas mantienen viva la preocupación por saber qué ocurrió realmente.