La empresa Cabot Corporation resolvió cerrar de manera definitiva su planta ubicada en la localidad bonaerense de Campana, dejando sin empleo a 150 trabajadores entre operarios directos y tercerizados. La multinacional se dedica a la producción de químicos especializados y materiales de alto rendimiento, destacándose la fabricación de "negro de humo", un insumo fundamental para la industria de los neumáticos.
La drástica decisión fue comunicada de manera abrupta por directivos de la compañía, lo que provocó la reacción inmediata de los empleados. Este lunes, las familias afectadas se movilizaron desde las puertas de la fábrica hasta la plaza principal de Campana para entregar un petitorio ante las autoridades municipales y exigir garantías sobre el cobro de sus liquidaciones.
Incertidumbre y el temor al "sistema"
El anuncio se dio en un clima de total hermetismo que desconcertó a la plantilla laboral. Agustín, trabajador de la firma y padre de dos hijos, relató el dramático momento que vivieron: “Vino uno de los gerentes de Brasil, juntó a todos los trabajadores en el comedor y anunció que la firma iba a cerrar su operación en Argentina y que un estudio jurídico se iba a encargar del tema. No sabemos si nos van a pagar o no. Están queriendo meter el preventivo de crisis para pagarnos un 50% menos. A nosotros no nos han pagado, no nos han echado, estamos a la deriva”.
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El cierre golpea con especial crudeza a quienes dedicaron su vida a la fábrica y hoy ven casi imposible su reinserción. “Tenemos compañeros con más de 30 años en la fábrica que saben que no consiguen más trabajo, porque uno con esa edad para el sistema ya queda obsoleto. Es una tristeza terrible”, lamentó el operario.
El impacto social y la falta de respuestas
Desde la representación sindical confirmaron la gravedad del panorama. Mario Di Paolo, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Negro de Humo, remarcó el obstáculo que representa el actual escenario macroeconómico para los despedidos: “Con este modelo económico está muy difícil conseguir trabajo. Los compañeros son todos mayores de 40 años, se les va a complicar mucho empezar a trabajar de vuelta. Es una tristeza bárbara, pero hay que lucharla hasta el final”.
La indignación se multiplica al analizar los motivos del cese de actividades. Gustavo, de 52 años y con 16 de antigüedad en la planta, resumió el sentimiento generalizado: “Ya no voy a conseguir laburo en ningún lado. Hay que remarla. Hay que pelear para evitar el cierre. Sin trabajo no hay dignidad y no hay nada. Es una vergüenza lo que hicieron”.
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En esa misma línea, otro empleado con 26 años de trayectoria descartó que se trate de un problema de rendimiento de la planta local: “Siempre pusimos el pecho en todas las crisis, pasamos por muchas, por eso es inentendible la situación que nos plantean hoy. No es un problema de productividad, es una decisión netamente comercial”.
Efecto dominó en la industria
El colapso de Cabot no se da en un vacío. En el sector químico señalan que la crisis terminal de la industria del neumático arrastró a la compañía, fundamentalmente tras el fuerte declive productivo atravesado por FATE, uno de sus principales compradores.
Esta pérdida se enmarca en un escenario de severo deterioro industrial a nivel país. Distintos relevamientos privados y sindicales estiman el impacto de la recesión en el entramado productivo desde la asunción del presidente Javier Milei:
- Puestos de trabajo perdidos: Más de 320.000 empleos formales caídos.
- Cierre de empresas: Alrededor de 15.000 industrias bajaron sus persianas en todo el territorio nacional.
- Factores críticos: Caída brutal del consumo interno, pérdida del poder adquisitivo y el impacto directo de la apertura importadora sobre la producción nacional.