La historia de Miguel Currumil, un trabajador rural de la provincia de Chubut, conmovió a toda la comunidad y volvió a exponer las dificultades que enfrentan quienes viven en zonas alejadas para acceder a servicios esenciales.
El hombre recorrió cerca de 30 kilómetros a pie desde la zona de Gorro Frigio con la esperanza de poder cobrar su pensión en la localidad de Lagunita Salada. Según relataron vecinos del lugar, había iniciado el trayecto durante la madrugada para llegar a tiempo al banco móvil que prestaba atención ese día.
Sin embargo, después de varias horas de caminata y esfuerzo, Miguel arribó al lugar recién por la tarde y se encontró con una desalentadora noticia: la unidad bancaria ya se había retirado.
Sin haber podido concretar el trámite por el que había emprendido semejante viaje, el trabajador rural inició el regreso caminando por los caminos de la meseta chubutense.
Horas más tarde, vecinos de la zona lo encontraron agotado y afectado por las bajas temperaturas, luego de haber recorrido decenas de kilómetros durante toda la jornada.
El caso generó una profunda repercusión y reabrió el debate sobre las desigualdades que atraviesan quienes habitan áreas rurales, donde acceder a un banco, un centro de salud o realizar trámites básicos puede implicar extensos traslados y grandes sacrificios.
La historia de Miguel refleja una realidad silenciosa que aún persiste en distintos puntos del país: la distancia y la falta de servicios continúan siendo una barrera para muchas personas que solo buscan ejercer un derecho tan básico como cobrar su pensión.
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