El plan de achicamiento del Estado nacional avanza sobre el sistema financiero y genera profunda preocupación en el interior del país. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) resolvió el cierre definitivo de doce delegaciones regionales, una medida que afectará directamente la provisión de dinero físico en jurisdicciones del Norte como Salta, La Rioja y Formosa, además de otras nueve ciudades a nivel nacional.
La resolución de la entidad monetaria obedece a un esquema que busca mayor eficiencia operativa, argumentando un supuesto menor uso del dinero en efectivo y un avance sostenido hacia la digitalización. De esta forma, el BCRA clausurará las agencias de menor escala y concentrará sus operaciones en nodos más grandes, como Córdoba, Rosario y Corrientes, obligando al resto de las plazas a depender de estas sedes centrales.
Sin embargo, la decisión generó un fuerte rechazo institucional y sindical ante lo que consideran un nuevo avance del centralismo porteño. Desde el gremio de La Bancaria advierten que la eliminación de los tesoros regionales encarecerá drásticamente la logística. Cuando una entidad local necesite efectivo con urgencia, deberá trasladarlo desde distancias mucho mayores, asumiendo costos de transporte y seguridad que, en última instancia, terminarán impactando en los usuarios.
El conflicto ya escaló al Senado de la Nación, donde ingresó un proyecto para rechazar el cierre de las dependencias. Los legisladores advierten que la medida vulnera el principio de igualdad federal al reducir las capacidades operativas en las provincias. Además, el documento señala un profundo desconocimiento de la realidad territorial, destacando que en amplios sectores del interior y en las poblaciones de adultos mayores, los medios digitales aún no logran reemplazar plenamente al dinero físico.
La motosierra oficial apagará el funcionamiento de las oficinas de Salta, La Rioja, Formosa, Posadas, Bahía Blanca, Comodoro Rivadavia, Paraná, Río Cuarto, Río Gallegos, Río Grande, San Juan y Santa Rosa. Mientras decenas de trabajadores de estas dependencias esperan notificaciones sobre su reubicación, los bancos del interior evalúan cómo reestructurar la capacidad de sus bóvedas para evitar que este ajuste afecte sus operaciones diarias.