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El Mundo

Una mujer liderará la Iglesia anglicana por primera vez en la historia

Una de las instituciones religiosas más influyentes del mundo rompió una tradición milenaria para intentar dejar atrás un oscuro episodio. Conocé el perfil de la figura que asume este enorme desafío.

El mundo religioso acaba de presenciar un hito sin precedentes que marca el inicio de una nueva era. Tras más de 1400 años de tradición y una extensa lista ininterrumpida de 105 líderes varones, la Iglesia de Inglaterra entronizó por primera vez a una mujer como su máxima autoridad espiritual.

La protagonista excluyente de este acontecimiento global es Sarah Mullally. A sus 63 años, esta exenfermera, casada y madre de dos hijos, prestó juramento en la imponente catedral de Canterbury y asumió oficialmente el liderazgo de la Comunión Anglicana, una gigantesca institución que reúne a unos 85 millones de fieles alrededor del planeta.

Un drástico giro de timón tras la tormenta

La histórica llegada de Mullally al poder no se da en un escenario pacífico, sino que responde a una necesidad institucional urgente por limpiar su imagen. La nueva arzobispa ocupa el máximo sillón que dejó vacante Justin Welby, quien se vio acorralado y obligado a renunciar a fines de 2024 tras quedar envuelto en un gravísimo escándalo por la pésima gestión y el encubrimiento de casos de abusos sexuales y agresiones físicas.

Consciente del minado terreno que pisa, la flamante líder dejó un mensaje contundente durante su asunción, a la cual asistieron más de 2000 invitados de peso, incluyendo al primer ministro Keir Starmer y a los príncipes Guillermo y Catalina. En su primer discurso oficial, se comprometió a reconstruir los lazos rotos, sanar las heridas y pregonar la reconciliación en una comunidad profundamente fragmentada por los choques entre las corrientes modernas y las posturas más conservadoras.

Una figura fuera de lo común

El perfil de Mullally rompe con todos los moldes preestablecidos. Ordenada sacerdotisa en 2002, ya había forjado su propio camino en 2018 al convertirse en la primera obispa de Londres. Para sellar este nuevo salto en su carrera, decidió realizar una extenuante peregrinación a pie de 140 kilómetros desde la capital inglesa hasta Canterbury, rindiendo un sentido homenaje al histórico camino del mártir Tomás Becket.

Con este contundente nombramiento, la Iglesia anglicana —surgida en el siglo XVI tras la ruptura del rey Enrique VIII con el catolicismo— busca desesperadamente adaptarse a los reclamos sociales del siglo XXI y recuperar la confianza perdida de sus millones de seguidores en todo el mundo.

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