Durante una guardia en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, la médica residente Beatriz Mexía atendió a un joven de 19 años que presentaba un cuadro preocupante: náuseas intensas, vómitos persistentes y un fuerte dolor abdominal. El paciente no lograba retener ni siquiera pequeños sorbos de agua y mostraba signos evidentes de deshidratación.
A pesar de recibir suero intravenoso y los tratamientos habituales para controlar las náuseas, los síntomas continuaban. Fue entonces cuando los profesionales identificaron una causa poco conocida, incluso dentro del ámbito sanitario: el síndrome de hiperémesis cannabinoide (SHC), una enfermedad asociada al consumo frecuente y prolongado de cannabis.
Se trata de un trastorno caracterizado por episodios recurrentes de vómitos severos, dolor abdominal y malestar general que afecta principalmente a personas que consumen marihuana o hachís de forma habitual durante meses o años. Aunque fue descrito por primera vez en 2004, todavía sigue siendo una condición poco reconocida por gran parte de la población.
Uno de los aspectos que más llama la atención de los especialistas es que muchos pacientes tardan años en recibir un diagnóstico correcto. Esto ocurre porque el cannabis suele asociarse a efectos antieméticos, es decir, a la reducción de las náuseas, lo que hace difícil relacionarlo con síntomas exactamente opuestos.
Los estudios realizados hasta el momento indican que el síndrome aparece generalmente en consumidores diarios o muy frecuentes. Entre los síntomas más comunes figuran episodios repetidos de vómitos, náuseas persistentes, dolor abdominal intenso y pérdida de peso derivada de la dificultad para alimentarse correctamente.
Un dato curioso es que muchas personas que padecen esta afección encuentran alivio temporal al tomar duchas o baños con agua caliente. Aunque los científicos todavía investigan la razón exacta de este fenómeno, se considera una de las señales clínicas más características para sospechar la presencia del síndrome.
Los especialistas explican que el único tratamiento realmente efectivo es la suspensión completa del consumo de cannabis. En la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen luego de abandonar la sustancia, aunque pueden reaparecer si el consumo se retoma.
En los últimos años, el aumento del uso recreativo y medicinal del cannabis en distintos países también llevó a un crecimiento de los casos diagnosticados. Por ese motivo, médicos y expertos en salud pública insisten en la necesidad de difundir información sobre esta condición para facilitar su detección temprana.
Si bien el cannabis es percibido por muchos usuarios como una sustancia de bajo riesgo, los profesionales recuerdan que su consumo frecuente puede estar asociado a diversos efectos adversos. El síndrome de hiperémesis cannabinoide es uno de ellos y, aunque todavía es poco conocido, cada vez genera más atención dentro de la comunidad médica por el impacto que puede tener en la calidad de vida de quienes lo padecen.