Una vez más quedó demostrado que se puede. Se puede jugar un clásico en el coqueto estadio Único Madre de Ciudades con las dos hinchadas.
No hubo que lamentar incidentes y todo fue una verdadera fiesta del fútbol, con un partido que terminó igualado 2 a 2.
Los de Güemes, que hicieron las veces de local, apoyaron en gran número a su equipo, colmando en gran parte la popular sur y hubo otros hinchas en el sector de plateas. Con la diferencia que pudieron llevar toda su orquesta y bandera.
Del lado de Mitre, mucho aliento a pulmón y demostrando una vez fidelidad, copando el sector asignado a pesar del valor de las entradas (de 25 y 30 mil pesos). Alentaron en todo momento a su equipo, pese a no poder disfrutar de sus banderas, bombos y trompetas. Fue una gran fiesta.