Racing de Nueva Italia atraviesa horas decisivas y sumamente polémicas tras la conflictiva salida de Ricardo Centurión. La relación entre la institución cordobesa y el exjugador de Boca se deterioró por completo en las últimas semanas y todo indica que el conflicto se resolverá en los tribunales.
Según trascendió desde el club, el futbolista habría dado positivo en distintos controles internos realizados por la propia institución y también se habría visto involucrado en un test de alcoholemia positivo en la vía pública, aunque hasta el momento no se detallaron públicamente el lugar, la fecha ni el nivel de alcohol en sangre de este último episodio.
A los graves problemas mencionados se le suma una larga lista de reiterados incumplimientos disciplinarios. La dirigencia de la Academia considera que la acumulación de faltas vulnera por completo las obligaciones profesionales que el jugador asumió al firmar su vínculo. Entre los principales señalamientos que agravaron la situación aparecen inasistencias injustificadas a los entrenamientos, llegadas tarde constantes y ausencias a las sesiones de rehabilitación pautadas.
Si bien los controles realizados por el área médica de Racing no corresponden a pruebas antidopaje oficiales, la cúpula dirigencial entiende que estos resultados impactaron de lleno en la relación laboral. Por este motivo, el jugador no recibiría sanciones deportivas por parte de la AFA o la organización de los torneos, pero sí deberá enfrentar las consecuencias de sus actos en el ámbito civil.
El futuro legal del conflicto
Aunque desde lo estrictamente futbolístico el delantero había mostrado algunos destellos de su talento sobre el césped, la comisión directiva entendió que el escenario extradeportivo hacía insostenible su continuidad en el plantel. Tras rescindirle el contrato y confirmar que Centurión ya abandonó la provincia de Córdoba, el club prepara su ofensiva judicial.
Actualmente, los abogados de Racing analizan iniciar formalmente las acciones legales pertinentes por incumplimiento contractual y daño a la imagen de la institución. Los pasos a seguir incluirían un fuerte reclamo económico por daños y perjuicios, respaldado por la documentación detallada de todos los episodios disciplinarios y de los resultados positivos arrojados en los controles internos.