El volante central cerró un año brillante en el fútbol argentino y fue distinguido como la figura más destacada del certamen local. Su regreso al país tuvo un impacto inmediato y lo consolidó como el eje futbolístico de su equipo a lo largo de toda la competencia.
A lo largo del campeonato, el mediocampista campeón del mundo se convirtió en el termómetro del juego: ordenó, distribuyó y asumió protagonismo en los momentos clave. Disputó 17 partidos, anotó un gol y brindó cuatro asistencias, números que reflejan solo una parte de su incidencia dentro del campo.
Además de su aporte ofensivo, se destacó por el equilibrio que le dio al equipo en la recuperación y en la lectura táctica, aportando claridad en los encuentros más exigentes. Su presencia fue determinante para sostener el funcionamiento colectivo.
La distinción surgió a partir de una evaluación estadística integral que analiza el desempeño individual durante toda la temporada, considerando múltiples variables de juego. En ese ranking, superó a otros nombres importantes del torneo y alcanzó la calificación más alta.
Más allá de los datos, su regularidad, jerarquía y personalidad lo transformaron en un referente indiscutido dentro del plantel. El reconocimiento confirma un 2025 de alto nivel y reafirma su peso específico en una liga competitiva y pareja, donde volvió a marcar diferencias.