Juan Román Riquelme volvió a referirse a la dolorosa eliminación de Boca de la Copa Libertadores y, por primera vez desde aquel golpe, responsabilizó de manera directa a los árbitros de la serie frente a Cruzeiro. El presidente del club sostuvo que hubo decisiones que perjudicaron al equipo y que pudieron modificar el desenlace de la clasificación.
Las declaraciones llegaron en la previa del debut del Xeneize en los 16avos de final de la Copa Sudamericana ante O'Higgins, cuando fue consultado por las razones que dejaron a Boca fuera del máximo torneo continental.
"Con todo respeto a los árbitros, pasaron dos cosas muy claras", afirmó Riquelme, al recordar dos jugadas puntuales de la serie. Según explicó, le llamó la atención la diferencia de criterios en acciones similares entre el partido disputado en Brasil y el jugado en La Bombonera.
El dirigente hizo referencia a la expulsión de un jugador de Cruzeiro y también a una polémica mano dentro del área que Boca reclamó como penal y que nunca fue revisada por el VAR. Además, recordó el gol anulado a Miguel Merentiel en los minutos finales del encuentro en Buenos Aires, una decisión que generó fuertes protestas por parte del conjunto azul y oro.
"Si no era así, por ahí Boca estaba en Libertadores. Eso no lo podemos olvidar", expresó Riquelme, en lo que representa su crítica más contundente hacia el arbitraje desde que quedó consumada la eliminación.
También hubo autocrítica
Más allá de los cuestionamientos, el presidente también reconoció que el equipo no estuvo a la altura en el partido decisivo frente a Universidad Católica, que terminó con derrota en La Bombonera.
"Con Católica no hicimos un buen partido, el equipo estuvo un poco apagado", admitió, aunque insistió en que las polémicas arbitrales de la serie anterior terminaron condicionando el futuro deportivo del club.
Con estas declaraciones, Riquelme volvió a poner sobre la mesa un debate que aún genera controversia entre los hinchas de Boca, justo cuando el equipo inicia un nuevo desafío internacional con la ilusión de dejar atrás una de las eliminaciones más dolorosas de los últimos años.