Se cumplen 25 años de una de las gestas más recordadas del club: la victoria del equipo dirigido por Carlos Bianchi ante el Real Madrid en la Copa Intercontinental 2000. En este aniversario, el entrenador repasó cómo se preparó el plantel para afrontar un desafío de semejante magnitud y cuáles fueron, en su visión, los factores determinantes del triunfo.
Bianchi recordó que el largo viaje hasta Japón fue uno de los primeros obstáculos a superar. Tras más de 30 horas de traslado, el equipo llegó exhausto y debió adaptarse de inmediato al frío intenso del invierno japonés, un contraste total con el clima veraniego que habían dejado atrás. Aun así, el plantel realizó una caminata de dos horas apenas arribó, como parte del proceso de aclimatación.
Sin embargo, el técnico aseguró que lo decisivo no estuvo en lo físico, sino en lo emocional. La charla previa al partido, lejos de centrarse en detalles tácticos, apuntó a que los jugadores entendieran el valor histórico de la oportunidad que tenían por delante. Según relató, aquel grupo llevaba años trabajando en conjunto y había alcanzado el grado de madurez necesario para enfrentar a un rival poderoso sin perder la concentración.
Bianchi destacó que sus dirigidos supieron aprovechar cada momento clave del encuentro. La determinación, el compromiso colectivo y la confianza construida a lo largo de dos años y medio de trabajo fueron, para él, tan importantes como cualquier estrategia. También remarcó el rol fundamental del vínculo con los hinchas y el respaldo constante que recibieron durante todo el proceso.
A 25 años de aquella noche inolvidable, el entrenador afirmó que jamás imaginó alcanzar tantas conquistas cuando llegó al club, y que aquella final quedó marcada como uno de los logros más importantes de su carrera. Para él, la victoria fue el resultado del equilibrio perfecto entre preparación, convicción y una fuerte unión dentro del grupo.