Seleccionando Actores
Opinión

Seleccionando Actores

El coautor de esta nota recuerda una frase de Pablo Argañaras en vísperas de la realización del casting de actores para el filme “Stromata”: “El casting es un momento privado, de mucha intimidad. Hay que tener mucho cuidado. Tiene que estar presente solo el equipo indispensable para que el actor se sienta libre de expresarse. Hay que ser sumamente respetuoso con quien va a estar parado frente a la cámara”. *Nota: Hernán Kriscautzky comparte con Pablo Argañaraz la autoría de este artículo.

Cineasta. Lic. En Cine y Televisión. Especialista en Guión y Dir. de Actores.

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24/11/2020

El Casting es una de las primeras instancias de la pre-producción y hay diferentes metodologías para la toma de audiciones. Estas han ido evolucionando a lo largo del tiempo, no sólo desde lo formal; también en el cómo gestionarlas. Como dijimos en la una nota anterior (ver “Casting a la Inversa”) ya no se necesita dinero para promocionar la selección y búsqueda de actores.

Hay dos formas de hacerlo: 

Una es cuando el productor y director delegan, o sea el director no participa. Puede ser que contraten a una empresa privada o que deleguen en parte del equipo. Por ejemplo el director Juan Carlos Sorín se maneja con Mariela Díaz y conmigo cuando necesita hacer algo en le Noroeste de Argentina. Nosotros hacemos las audiciones y le mandamos los “crudos” (los videos con la filmación del casting sin editar) para que vea en su casa. Hay directores que se manejan así, y para esto hay gente que se dedica a “castinear”, que tienen empresas que ofrecen ese servicio y de esta forma gestionan de una manera más rápida el trabajo para una película. Ese sistema tiene una “asepsia” que no me gusta; yo necesito conocer a la persona, charlar y conectarme con ella. Esto no es mejor ni peor, tiene que ver con el estilo personal de cada uno.

La otra forma de trabajar, a la que como se habrán dado cuenta adhiero, es que si vas a dirigir una película y estás como responsable de un proyecto te tienes que hacer cargo de las audiciones, estar presente y participar activamente.

Aquí hay algo que vale la pena desmitificar: en un casting no siempre se selecciona el mejor actor o la mejor actriz. Quien queda seleccionado no tiene que pensar que es mejor que los demás. De igual manera, quienes quedan fuera de casting no es porque sean malos actores. Uno busca perfiles de acuerdo al personaje que necesita cubrir. Si estoy buscando un actor para cubrir el fisique du role de un personaje alto, rubio, atlético y de ojos claros, y se me presentan por un lado un modelo alto, rubio, atlético y de ojos celestes que está comenzando en la actuación, y por el otro Guillermo Francella; aún si Francella me cobra más barato que el modelo, me voy a quedar con las ganas de trabajar con él. Porque en este caso no es para el personaje por más que sea un actor inmenso en su talento.

No hay actores y actrices que actúen mal o bien; sino que hay malos o buenos directores.

Es responsabilidad del director sacar buenas actuaciones. Incluso cuando para el papel queda seleccionado un actor “de madera”, es responsabilidad del director trabajar extra, ensayar y obtener una actuación al menos decente. Puesto que la última palabra en la elección de un actor es del director, es también su responsabilidad si se seleccionan malos actores.

Cuando la gente se refiere a un actor con el “Qué mal que actúa”, en realidad la frase debería ser “qué mal dirigido esta”. Pero es más fácil para el que dirige echarle la culpa de un mal trabajo a los actores, antes que admitir que el malo es uno.

En mi caso particular, me interesa saber cómo piensa la persona, qué cosas ha vivido. Luego todo eso me sirve para echar mano de las vivencias y los pensamientos del actor y así poder trabajar más con él. Mayor o menor talento del actor me tiene sin cuidado, prefiero la gente que tenga la predisposición de dejarse dirigir y que sea buen ser humano.

De parte de los actores,  hay un elemento que es clave a la hora de quedar fuera de un casting: el ego.

Hay algo que uno podría pensar, pasa sólo en los lugares “chicos” donde hay poca o nula producción audiovisual; pero en todos lados siempre es abundante la cantidad de actores en relación a las producciones. Un actor que sabe todo es imposible de ser dirigido, y por ende no sirve. Alguien que cree saberlo todo no tiene necesidad de aprender y, como he contado, para sacar una buena actuación hay que poner el talento en manos del director. Recuerde el lector el ejemplo de Osvaldo Santoro en nuestra nota anterior (ver “Carasucia”).

Está lleno de actores que están más enamorados de la imagen que se proyectan de sí mismos que de la actuación. Lo que termina sucediendo es que por un lado terminan rozando lo patético en el casting con escándalos al quedar fuera, prepotencia y requisitos de “yo paso primero”, “a mí no me hacen esperar”, “no me van a decir que hacer”. Por otro lado, hay quienes en su imaginario consideran que participar de un casting es humillante, por creer que su talento hace innecesario pasar por esa prueba, por lo que pasan los años y desaparecen de las pantallas simplemente por abrazarse a sus ínfulas.

Tengan en cuenta que en un casting se hacen dos cosas: Seleccionar actores y armar un equipo. Si un actor es muy bueno; pero no es solidario con sus compañeros (y eso en el casting se detecta), el actor no va a servir para la película. Como en todo trabajo, el empleador primero busca evitar comprarse un problema, luego lo demás.

De hecho, resulta cómico ver muchas veces grandes autoproclamadas luminarias presentarse en un casting literalmente con actuaciones como las que hacen los niños en los actos escolares, pensando que están haciendo la súper actuación. ¡¡Alarma, ego en escena!!

Durante la pre producción de Stromata realizamos un casting, la convocatoria fue tal que tuvimos que agregar un día y aumentar las horas. Lo llamativo fue que se presentó muchísima gente que quería actuar; pero sin conocimientos previos de interpretación, y muy poca gente del ambiente teatral y de la actuación. Dicho sea de paso, la mitad de los protagonistas de la película eran artistas de trayectoria y todos tenían una cosa en común: Cada uno había aceptado pasar por una prueba con el director.

Ese casting, realizado en el salón El Siglo de la capital de Santiago del Estero, fue masivo y el equipo de producción (Jenifer Clerici, Hernan Kriscautzky, Florencia Molinari y Shini) se agregaron el objetivo de generar una base de datos de talentos para futuros emprendimientos audiovisuales. Se confeccionaron fichas, donde los postulantes dejaban en claro además de sus datos, a que estaban dispuestos y a que no en escena. Porque se decidió que todo debería hacerse con consentimiento escrito, desde una escena de violencia, un beso en cámara, un posible desnudo o fumar un cigarrillo. Para los menores de edad se plantearon condiciones y el acompañamiento obligatorio de los padres. Las edades además servirían para asignar los turnos porque no es lo mismo una persona madura yendo a un casting a última hora que un menor de edad o un adolescente. 

Contrariamente a algunas creencias populares, el ambiente artístico es muy conservador y cuidadoso de la salud física y mental de sus integrantes.

Luego había que adaptar el lugar, lo que incluía gran cantidad de equipos muy costosos para iluminar y realizar los crudos. Y los elementos de cuidado necesarios para dejar el salón en las mismas condiciones que se lo recibió. Como la producción era “a pulmón”, salvo el director de la película y la Directora de actores, Muñe Villalba, había que organizar el resto del “jurado” del casting, y los turnos de los técnicos que asistirían. Más el atender a la prensa sin interrumpir el trabajo. Todo planificado a la precisión.

Cuando llegamos a las oficinas de la productora tres días después con todo el material de los  más de 250 postulantes, nos encontramos con que se nos había pasado algo por alto: Cada vez que se hacía entrar a alguien, un productor alcanzaba su ficha y se tomaba la prueba; pero nos olvidamos de preguntar el nombre en la cámara así que  teníamos 250 videos, 250 fichas y no se sabía en primer momento cual correspondía a cual. 

Después de tanto trabajo, por un error administrativo tuvimos que revisar todo el material de nuevo para rearmarlo. 

A veces errores de preparación que parecen mínimos pueden volver tedioso el trabajo en cine. Por más glamoroso que parezca desde afuera.

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