Margarita Barrientos o la fábula del águila en el nido del hornero
Margarita Barrientos
#Fraude

Margarita Barrientos o la fábula del águila en el nido del hornero

La dirigente macrista fue denunciada por múltiples defraudaciones a exempleados de la Fundación
16/01/2020

Algunas crónicas comienzan mal. Suelen ser las más trágicas. Las que narran el drama del hambre, del desquicio, del engaño, del desprecio por la vida del prójimo. Son también las que corren el telón de la estafa que —desde el inicio de los tiempos— ha tenido como víctimas a los sectores más débiles de la sociedad en beneficio del oportunismo de quienes procuran escalar en el podio del poder económico, político o ambos de ellos. Lobos con piel de cordero o, en el argot vernáculo de nuestras tierras, el zorro en el gallinero.

Corrían espesos los días del macrismo allá por 2017 cuando Margarita Barrientos inauguraba junto con el presidente Mauricio Macri un Hogar Comedor en la ciudad de Añatuya. No faltaron los aplaudidores ni los elogios por la apertura de tamaña obra de solidaridad a la que asistió también la exprimera dama de la Nación, Juliana Awada. La oportunidad era impecable: El país se comenzaba a empobrecer severamente y era necesario mostrar el costado sensible del Gobierno nacional.

Nadie sospechaba por aquel entonces lo que sucedería pocos años después. El fraude solapado, la “olla” gorda disfrazada de solidaridad que sumió en el hambre y el desamparo a decenas de familias de nuestra tierra que desempeñaban labores en el hogar de Barrientos bajo engaño de quien siempre se mostró en público como la abanderada de las urgencias de los pobres.

Silvana Villalba y Marisa Molina son algunos de los nombres propios que engrosan la lista de extrabajadoras del hogar que fueron humilladas laboral y personalmente por Margarita quien un día, y tal como anticipó Nuevo Diario en Noviembre del año pasado, quedaron en la calle y sin indemnización alguna junto con sus compañeras y compañeros de labor diaria.

Pero cómo es posible despedir a decenas de trabajadores sin previo aviso ni compensación económica alguna. La fórmula fue fácil y macabra: el aprovechamiento de las necesidades urgentes de quienes “contrataba” y un ardid que ya está denunciado varias veces en la Justicia Penal de Añatuya.

Barrientos obligaba a quienes iban a desempeñar funciones en el Hogar a inscribirse como monotributistas. Luego, impresos los factureros, la administración del “emprendimiento solidario” se apoderaba de ellos y mensualmente hacía las liquidaciones.

El Águila en el nido del hornero: Mientras las facturas ascendían a los 30 mil pesos, quienes percibían haberes sólo recibían ocho mil. Quedaban en “el aire” 22 mil pesos mensuales por persona que la Justicia investiga adónde o en qué “bolsillo” fueron guardados. Aunque la sospecha es más que evidente.

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La humillación y los despidos llegaron a despachos de abogados de Añatuya y la Capital. Y Barrientos comenzó a recibir cartas documento exigiendo indemnizaciones.

El caso de María Raquel Bravo, excocinera del hogar oriunda de Añatuya, es la patética muestra de la perversidad que encarna el paradigma de la “olla” del hambre de Barrientos.

Al reclamar que fue despedida sin causa, uno de los apoderados de la Fundación le respondió por carta Documento que dan por rechazado el reclamo ya que “Ud. No se ha desempeñado bajo relación de dependencia para la Fundación Margarita Barrientos”. Y como si no fuera un insulto y una bastardía inexcusable la negación, le sigue la amenaza: “Intimando a que se abstenga de continuar con su actuar improcedente bajo apercibimiento de iniciar las acciones en su contra a las que me considere con derecho”.

El verdadero rostro de Barrientos surge prístino como una marioneta publicitaria del macrismo en el que huelgan los escrúpulos y cualquier tipo de sentimiento genuino por el dolor o las carencias del prójimo. Una Pyme de la necesidad ajena explotada a fuerza de guisos solventados por el estado y cocinados por empleados que no lo son, sino bajo el engaño de obligarlos a facturar y percibir el tercio de lo facturado.

Se corrió el velo, Barrientos está denunciada por múltiples presuntas defraudaciones. Porque por jugar, se puede jugar con cualquier cosa menos con el hambre que tanto rédito le ha dado por tantos años.

"Si uno busca trabajo lo encuentra, yo creo que la gente en Argentina se acostumbró a vivir sin trabajar", aseguró Barrientos en una entrevista a un medio porteño en un postureo cínico de patrona de estancia grabando un spot de propaganda política.

La Justicia tiene la palabra.

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