De la dolarización a la emergencia  alimentaria, Cambiemos pide la hora
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De la dolarización a la emergencia alimentaria, Cambiemos pide la hora

Análisis de la experiencia neoliberal de la gestión de Mauricio Macri

Bandeño. Director General de Estadística y Censos de la provincia de Santiago del Estero. Economista de Conciencia y ... (+ Info)

16/09/2019

Así como terminó la segunda experiencia neoliberal, de la mano de Menem, Cavallo y De la Rúa, explotando el país por los aires, con niveles de pobreza récord, con conflictividad social todos los días, terminamos esta tercera experiencia pidiendo la toalla. Dictando la emergencia alimentaria y queriendo dolarizar la economía.
La emergencia alimentaria se podría haber dictado por decreto, así como tantos que hizo el presidente Macri, muchos de ellos para cerrar negocios propios y de sus amigos. No ocurrió porque significaba autodeclararse país hambriento, con el costo político que esto les significaba (como si no finalizaran de pagar costos políticos día a día). Negaron el hambre, se burlaron de los más necesitados. Varios ministros acusaban de operaciones políticas. El secretario de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, dijo que el hambre era un slogan político. La ministra Patricia Bullrich aseguraba que era mentira y que los comedores daban las soluciones suficientes. Lo cierto es que en el país de los alimentos para 400 millones de habitantes, hay muchísima gente que pasa hambre. Demasiada. Y no solo es un fenómeno actual. Lo venimos señalando hace tiempo: no es lo mismo estar desempleado un mes, dos meses que dos años. Luego, la situación se degrada mes a mes. Cuando un trabajador queda sin trabajo, inmediatamente cae por debajo de la línea de la pobreza. Es cuestión de días que caiga en la indigencia. Y por más progresista que sea el gobierno (los dos gobiernos más progresistas fueron el primer peronismo y el kirchnerista), el país tiene un núcleo duro de pobreza que no se puede perforar (se puede discutir si está en el 20 o el 25%).


En algún momento se tendrá que discutir las razones de por qué no llegan los alimentos a todos los argentinos. Y cuando ese día llegue, se tendrá que discutir la herencia colonial que hasta el día de hoy sufrimos: la distribución de la tierra. Engerman y Sokoloff son dos reconocidos catedráticos estadounidenses (del National Bureau of Economic Research) que estudian estos temas desde hace años. La tesis de estos dos autores, cada vez más aceptada por el mundo académico, es que la herencia de la época colonial es fundamental en el desarrollo de largo plazo. Tanto los países de Sudamérica como los de Norteamérica parten del mismo punto, luego del “descubrimiento” de América. Sin embargo, Estados Unidos y Canadá son países desarrollados y los que estamos al sur del continente somos subdesarrollados. La diferencia entre países depende de la distribución original de la tierra y de la política inmigratoria, además de detalles de riquezas naturales. La política inglesa fue la adjudicación de la tierra a colonos que la trabajaran (minifundios). La política practicada por los españoles y portugueses fue todo lo contrario: los adelantados españoles recibieron grandes extensiones de tierra (latifundios) usando mano de obra indígena y esclava. Primero los indígenas y luego los esclavos negros. Durante 300 años la corriente inmigratoria estuvo vedada para las colonias españolas y portuguesas. Recién cuando extinguieron y aniquilaron a los pueblos originarios y a los esclavos negros, permitieron inmigrantes. Pero ya era tarde, la concentración de la tierra estaba consolidada, hasta el día de hoy. Los autores derivan de esta tesis, consecuencias sociales, políticas y económicas. Mayores libertades económicas, más competencia, más democracia y participación política, donde existió mayor igualdad en los inicios. Mayor desarrollo donde existió mayor igualdad económica inicial (las condiciones iniciales son las referencias primarias cuando en economía se realiza análisis comparativo). Que después Estados Unidos se convirtiera en un imperio sangriento que invade y sojuzga a medio mundo es otra historia.


Lo cierto es que este es un debate pendiente, después de más de 500 años. Hoy se torna más actual que nunca. Es inconcebible desde el punto de vista humano, cristiano y político que haya niños con hambre, necesidades tan básicas sin atender. Qué podemos discutir luego sobre la brecha tecnológica desde la niñez, y con ella, las distintas posibilidades ante la vida, si los niños no pueden nutrir sus cerebritos en los primeros años de vida. Cambiemos dejó una tanda de niños al costado del camino. Ya no podrán nunca más recuperarse para esa “competencia de la vida”. Sus posibilidades están menguadas y corren con desventaja. ¿Así es fácil hablar de meritocracia no? Total sus hijos van a los mejores colegios, tienen todas las facilidades y cubren todas sus necesidades, y más. La desigualdad está en nuestro origen. Mientras no discutamos esto estamos condenados al subdesarrollo.

De nuevo con la burra al trigo


Buscar la dolarización de la economía hoy, así como lo fue cuando Cavallo la proponía, es una inconsciencia por varios motivos. Hay consenso entre economistas de toda inclinación política que las ventajas de este proceso serían transitorias. Baja de inflación y estabilidad en el corto plazo. Pero el mismo desequilibrio fiscal a mediano plazo. Impracticable en nuestro país, por lo tanto. Lo que a ningún economista parece preocuparle es la pérdida de soberanía que significaría no tener una moneda nacional. Si hoy cambiáramos el peso por el dólar, sería casi imposible volver a recuperarlo. El Gobierno se vería privado de cualquier instrumento de política monetaria, ya que esta política dependería de la aplicada por la Reserva Federal de los Estados Unidos siguiendo sus intereses, no los nuestros. Ecuador sufrió este proceso, de la mano del asesoramiento de Cavallo al presidente Bucaram. Qué chico es el mundo y qué corta la historia. ¿Y cómo Domingo Felipe aparece en todos los desastres continentales (a estas alturas nadie le pedirá una o dos cadenas perpetuas a este genocida económico?). Ecuador adoptó oficialmente el dólar como moneda de curso legal en el año 2000, pero fue luego de que el país sufriera una gran crisis económica e inflacionaria a finales de la década de 1990. Ecuador había emprendido la serie de reformas económicas (típicas de los planes de transferencia neoliberales) en 1994, con la liberalización del mercado financiero y tasas de intereses no reguladas, para atraer capitales y mejorar la economía del país. Sumado a la falta de la regulación y supervisión del sistema financiero, causaron la crisis que los llevó a la dolarización. Todo parecido con la realidad, no es pura coincidencia, es neoliberalismo.

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