Disculpen las molestias, las están matando
#NiUnaMenos

Disculpen las molestias, las están matando

El lugar más peligroso para una mujer, en estos tiempos que corren, es su propia casa

Superador de anécdotas.

(+ Info)
03/06/2019

Todavía recuerdo la primera vez que escuché el término femicidio, me pareció ridículo, aún recuerdo que pensé, por más que la víctima sea mujer, el vocablo homicidio la abarcaba. Como muchos, recuerdo la primera marcha de mujeres, pintando paredes, pateando patrulleros, se me vino a la cabeza la tan mentada frase “piden el fin de la violencia, ejerciendo más violencia”.

Pero todo en esta vida es cuestión de aprender, de a poco decidí dejar el preconcepto, la rigidez semántica y entendí que femicidio y homicidio eran dos cosas muy distintas. Que hay una diferencia enorme entre matar a una persona por el motivo que fuere y asesinar a una mujer por el hecho de ser mujer o de pensar que es un objeto que te pertenece. Volví al cuestionamiento, porque la ignorancia nunca se rinde fácilmente, empecé a pensar en que antes del femicidio había golpes, amenazas y otras señales de alerta; volví a cargar las culpas en la víctima, pensando que había algo patológico en la mujer que no se alejaba de la violencia.

La respuesta llegó sola, un tiempo después, cuando conocí a una de las mejores abogadas del país, un récord perfecto, en casi 20 años de ejercicio  jamás perdió un juicio, una docente intachable, creadora de programas solidarios que le habían valido menciones presidenciales: ella, una mujer brillante y empoderada, había sido víctima de violencia de género.

Cuando le pregunté por qué había soportado algo así, me contestó con la voz de mil mujeres, “yo sólo quería alguien que me ame, después, cuando me di cuenta que no era amor, ya tenía miedo”.

Fue entonces que se reveló  la otra verdad, la que pintaba paredes, la que rompía patrulleros. El MIEDO, esa era la respuesta, el temor siempre se vuelve violencia. Imaginé a mis hermanas, dos mujeres valientes; a mi madre, un torbellino de pasión inigualable; a mis amigas, mujeres que nacieron y crecieron venciendo temores, las pensé con miedo, caminando por la calle, solas en su trabajo con el que las “piropea”, apoyadas en el colectivo, silenciadas por los hombres que las dejan mudas entre una catarata de “te haría” esto, “te haría” aquello. Ese terror, un día salió a la calle y se volvió violencia, quién puede culparlas.

Esta será la quinta marcha, donde las mujeres saldrán a pedir algo tan básico, como que dejen de matarlas por ser mujeres, por vivir su sexualidad con libertad, por no querer cocinar en sus casas, por no querer tener sexo, por enamorarse de otro hombre estando casadas, por enamorarse de otras mujeres. Van a pedir, y no por favor, que dejen de asesinarlas. Para los que gustan de las estadísticas, les voy a transcribir en una frase, los números de la Corte que dicen que “el lugar más peligroso para una mujer en estos tiempos, es su casa”.

 Si hoy va a apurado por la zona de Tribunales, por la avenida Belgrano, por la plaza Libertad o cualquier otra calle donde marchan las mujeres, clamando por su vida, disculpe las molestias, pero las están matando.     

 

Cuál es tu opinión sobre la nota?
  • Me Gusta
    %
    0 votos
  • No me gusta
    %
    0 votos
  • Me es indiferente
    %
    0 votos
Ranking de noticias
Más Leidas
Último momento