Iluminación y color en el verano
Casas y Deco

Iluminación y color en el verano

27/12/2015
C

on las vacaciones, muchos aprovechan para disfrutar de la casa en la playa, el pueblo o la montaña. Desconectar de la rutina es más fácil si se está en un sitio diferente al habitual, por lo que, a la hora de decorar la segunda residencia, es recomendable que tenga una imagen distinta a la principal y que ésta varíe en función de su emplazamiento.

Es muy importante aprovechar las vistas del entorno, si son interesantes, distribuyendo el mobiliario en consecuencia y permitiendo que las estancias estén en total comunión con el exterior. De esta forma, no sólo se logrará una sensación mucho más agradable, también se ahorrará luz al aprovechar al máximo la iluminación natural.

La iluminación y el color
Este último, precisamente, es uno de los puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de decorar. Para crear esa atmósfera tranquila y relajante es imprescindible maximizar la luz de sol. Cuando llega la noche, los candelabros o guirnaldas de luces complementan las clásicas luminarias de techo para iluminar el espacio y le dan un toque mágico.

De la mano de la iluminación se encuentran los colores. Hay que prestar especial atención al entorno y adaptar los tonos de las paredes y el mobiliario al ambiente. Por lo general, se debe apostar por colores claros y frescos, que potencien la luminosidad.

El mobiliario y su distribución
Además, es muy importante tener siempre presente la comodidad: hay que buscar soluciones prácticas y sencillas, pero también decorativas, que resulten de fácil limpieza y escaso mantenimiento. Al ser un lugar donde se pasa relativamente poco tiempo, no hace falta mucho más mobiliario del imprescindible.

En cuanto a las estancias, la sala de estar y las zonas exteriores cobran especial importancia en las segundas residencias, ya que son el espacio familiar por excelencia, donde disfrutar de largas veladas, tanto de día como de noche. Por eso, no pueden faltar cómodos sofás o sillones y una mesa espaciosa para las eternas sobremesas, siempre siguiendo el estilo decorativo predominante en toda la casa.

El estilo y los complementos
Una vivienda en el campo requiere adoptar, en mayor o menor medida, un estilo rústico, que aporte una imagen atemporal y hogareña. Los muebles y complementos de madera son aquí los protagonistas indiscutibles. Las piezas decorativas antiguas y los estampados florales aportan esa imagen natural, fresca y acogedora.

Tener una segunda residencia significa optar por un estilo decorativo tranquilo y relajado, en el que predominan los blancos y azules, combinados con amarillos y otros tonos pastel.

Aún así, no hay mejor manera de otorgar una imagen de calma y tranquilidad hay que colocando el mobiliario de cara al mar, siempre que se puede. Complementos decorativos como estrellas de mar, faros, conchas… son perfectos para crear ambiente.

En cuanto a los materiales, el estilo rústico apuesta por los naturales como la piedra y la forja, frente a otros como la porcelana o el mármol, más usados en ambientes de playa. La madera aporta una sensación acogedora a cualquiera de ellos y textiles como el algodón, el lino o la gasa llenan de esa sensación fresca y ligera.

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