La noticia del fallecimiento de Alejandra "Locomotora" Oliveras a causa de un ACV ha sumido en la tristeza a todo el deporte argentino. Su figura, sinónimo de resiliencia y un espíritu indomable que la llevó a conquistar seis títulos mundiales, trascendía ampliamente el cuadrilátero. Pero fue su faceta humana, la de una mujer capaz de inspirar y tender una mano, la que hoy resuena con particular fuerza en el conmovedor testimonio del boxeador santiagueño Ignacio Scrimini.
La noticia de su partida caló hondo en él, reconectándolo con un pasado no tan lejano donde la campeona fue su guía.
"Tuve un permiso de salida laboral y quería ser instructor de boxeo", relató Scrimini. "En ese momento, ella me ofreció competir y allí fue que entrenamos, dos veces por semana. Con ella pude seguir arriba del ring hasta mi reincorporación al pugilismo. Ella me salvó la vida."
El encuentro con Alejandra en su gimnasio en 2019 marcó un antes y un después. Desde ese momento, Oliveras lo acompañó activamente en la Fundación Renacer, durante toda su etapa de reinserción social. "Yo estaba internado por el consumo... y ella en ese momento estaba formando una agencia de boxeadores. Y pude ser protagonista", recordó Ignacio. "Hicimos 5 peleas y tenía la licencia para debutar como profesional, pero me volví a Santiago por pandemia. Eso me salvó la vida... ¡volver al boxeo de la mano de ella!". Su relato subraya la profunda gratitud hacia Oliveras por haberle brindado una nueva oportunidad.
"Ella siempre me decía: 'No sé por qué buscamos en la vida emociones fuertes o diversiones en otros lugares, si todo lo que necesitamos está dentro de nosotros', el hecho de superarnos y lograr nuestros sueños; siempre con esas palabras", compartió Scrimini, destacando la filosofía de autoafirmación que Oliveras transmitía.
"Siempre nos decía que dependíamos de las ganas que le pongamos en nosotros mismos, de nuestro poder interior", afirmó Ignacio. "En ese momento donde la necesité, fue mi segunda madre, porque con ella volví a confiar en mí, a quererme de nuevo y a saber que tenía cosas por lograr". Sus consejos prácticos y su ejemplo personal eran la manifestación de su profunda convicción: "El secreto está en ayudar al otro; en equipo todo sale mejor".
Ignacio Scrimini describió a Alejandra como un ser humano excepcional: "Tenía una amabilidad única. Era alguien tan importante que verla en el día a día te hacía muy bien, porque ya sabías que con ella te ibas a superar. Tenía una humildad espectacular; cuando estaba a mi lado era un ser fuertísimo y a la vez con una calidez que hacía que sintieras la confianza de decirle y contarle con transparencia tu sentir, como un familiar".
El conmovedor testimonio de Ignacio Scrimini no solo rinde homenaje a una campeona legendaria, sino que ilumina la faceta más humana de Alejandra "Locomotora" Oliveras: la de una mujer que, con su fuerza y calidez, fue capaz de tocar vidas y ofrecer un camino de esperanza cuando más se necesitaba.