Al frente de la gigantesca estatua, se encuentra un santuario, donde conviven las figuras de la Difunta Correa, la Virgen de la Medalla Milagrosa, el Buda, San Expedito y San La Muerte en un destacado trono, y a todas ellas, devotos le han sabido dejar ofrendas de dinero y otros elementos valiosos para ellas. “Este lugar es para toda la gente, para quien quiera venir a prenderle una vela y rezarle a San Expedito, a Mama Antula, al Gauchito Gil o a San La Muerte”, enfatizó Daniel Quintero propietario del lugar.
Cuando se ingresa en este espacio, se pueden ver las distintas figuras ubicadas de un lado y de otro, mientras que se encuentran cuatro figuras de San La Muerte. Una que destaca en el centro y al final del salón, sentada en un trono, alrededor de diferentes ofrendas. A su izquierda, otra figura de pie, San La Muerte rojo (con el manto de ese color); y a su derecho, San La Muerte blanco. En ambos lados están distribuidas las otras figuras y en una esquina, la figura de San La Muerte con el manto negro.
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En otro tramo del diálogo con Quintero, fue consultado sobre las opiniones y conceptos que se tiene sobre San La Muerte, que relacionan con “malas intenciones” o trabajos relacionados a rituales oscuros. A lo cual fue directo: “Lo que piensan o dicen es porque no saben, no conocen la historia detrás del Santo de la Buena muerte. Hay que informarse, conocer para luego opinar. Y quienes hacen cosas malas, allá ellos, aquí no se hace nada de eso”.
“Cada quien utiliza su creencia, su fe o la fuerza de lo que tiene adentro para diferentes fines. Si das odio, vas a recibir odio, si das amor recibirás amor. Lo mismo si buscan la oscuridad, van a generar eso”, remarcó. Y por último, al ser consultado sobre las posesiones demoníacas o los que le rinden culto a “lo oscuro” o la magia negra”, dijo: “Claro que existe. Uno debe cuidar su fe, hay que buscar a Dios en las acciones buenas y tratar de ser buenas personas”.
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