—Hijo, ¿cómo te has sentido al exponerte de esta manera?
—Libre, mamá.
Quien pregunta es Florencia Ávila y quien responde es Alessio Cappelletti Ávila, un niño de 11 años que tiene hipoacusia neurosensorial bilateral moderada: perdió el 70% de la audición del oído derecho y el 60% del izquierdo (usa audífonos).
Alessio expuso el 16 de octubre pasado sobre el sistema auditivo ante sus compañeros de sexto grado —y otros estudiantes— del colegio Santa Dorotea.
"Ale" contó cómo es vivir con hipoacusia. "Tampoco es algo sobrenatural —advirtió—. Solamente tengo que estar al pendiente de que no se dañe o se le acabe la batería a los audífonos. Me preguntan mucho qué es lo que tengo en el oído; no es común encontrarse a un niño con audífonos".
El pequeño juega al básquet en el club Nicolás Avellaneda y baila tango en Rumores de Milonga. Le gusta tocar la guitarra y cantar.
Según Florencia, al "orgullo de mamá y papá" se le dificultan "ciertas cosas", como la lectoescritura y "escuchar bien si no está en un lugar apropiado". No obstante, "viene con notas excelentes" y "los profesores nos dan muy buenas devoluciones".
"Su maestra integradora y su señorita le propusieron que hable sobre el sistema auditivo, dado que se sentía identificado —contextualizó 'Flor'—. Le sugirieron que hable de la hipoacusia, los tratamientos y demás, porque es algo que le preguntan constantemente. 'Ale' vio una buena oportunidad. Se sintió cómodo, acompañado. Es la primera vez que le dan un espacio para hablar en primera persona, desde y hasta donde quisiera hacerlo".
Alessio ratificó que la actividad le sirvió "mucho". "Nunca he podido hablar libremente de mi hipoacusia –reveló–. Me he liberado de toda esta carga. Me felicitaban. Me decían que me gané su respeto".
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Florencia, profesora de Filosofía, es también mamá de Stefano –cuatro años–.
"Si me dices 'definí a nuestra familia', la palabra es 'resiliencia' —señaló 'Flor'—. A pesar de su corta vida, 'Ale' tiene para hacer un libro, un documental, lo que se te ocurra: este año ha hecho un debut de epilepsia y lo operaron en su cabecita por un síndrome de Chiari. A esto hay que sumarle que a su hermanito, cuando tenía dos años, le han diagnosticado leucemia".
Stefano no respondía al tratamiento, por lo que los Cappelletti-Ávila viajaron a Buenos Aires a una interconsulta. ¿La única posibilidad de que sobreviviera? Un trasplante de médula.
"Aquí tienen a la persona que le ha salvado la vida a su hermano: ha sido el donante de esa médula —presentó Florencia—. Este es un nene al que, con tan solo 11 años, le ha tocado afrontar situaciones que, quizás, a la mayoría de nosotros jamás nos pasen en lo que nos resta de vida. Y nunca se le ha borrado la sonrisa. Es un nene que, si ve a otro con algún tipo de dificultad, lo ayuda. Siempre da palabras de aliento. Es nuestro orgullo".
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Alessio sueña con convertirse en ingeniero en robótica. "Me gusta la tecnología —acentuó—. Quiero ayudar a hacer audífonos para que los niños puedan escuchar mejor".
Florencia, por su parte, vaticinó: "No tiene límites. Estoy segura de que lo va a hacer. Lo veo como un ingeniero que hace cosas para ayudar a los demás. Sé que tiene mucho potencial, mucha capacidad. Se nota que es realmente lo que desea".