Venezuela atraviesa un momento de cambios históricos y agitación política tras una operación militar de gran escala ejecutada por Estados Unidos este fin de semana. Lo que llevó a la captura internacional de Nicolás Maduro y una puesta en juego clave, en un antes y después de la nueva era en el siglo XXI. Durante la madrugada del 3 de enero de 2026, fuerzas especiales de EE. UU. (incluyendo Delta Force y el equipo de rescates de rehenes del FBI) llevaron a cabo ataques aéreos y una incursión terrestre en Caracas denominada "Operación Resolución Absoluta".
Sobre ello, desde el Movimiento Justicia y Libertad-Unidad Socialista en Santiago, expresaron: "Estamos atravesando momentos de extrema gravedad política y geopolítica. El mundo vuelve a exhibir, sin eufemismos, la lógica del imperialismo clásico: un poder global que, con pasado y presente de invasiones, muertes y guerras, fabrica pretextos para apropiarse de recursos naturales, minerales estratégicos y, fundamentalmente, del petróleo".
"Esa matriz de dominación se expresó en Irak, Afganistán, Siria, Granada, Panamá y en tantos otros territorios donde la soberanía nacional fue pisoteada en nombre de la 'democracia', la 'seguridad' o la 'lucha contra el terrorismo'", indicaron.
A su vez, siguió: "América Latina ya conoció —y resistió— esa avanzada. En Mar del Plata, en 2005, Hugo Chávez, Luiz Inácio Lula da Silva y Néstor Kirchner protagonizaron, junto a los pueblos movilizados, el histórico No al ALCA, enfrentando cara a cara al entonces presidente George W. Bush. Aquella decisión soberana marcó un límite político al proyecto de subordinación continental y demostró que la unidad latinoamericana puede frenar al poder imperial".
Reconfiguración
Tras un giro preocupante, indicaron que "asistimos a la sumisión explícita del gobierno argentino a los intereses de las potencias hegemónicas". Mientras el presidente se refugia en consignas vacías y provocadoras —VLLC— y su cancillería actúa como alumna aplicada del Departamento de Estado, se legitiman discursos que avalan la injerencia externa y la agresión sobre países hermanos. Se llega incluso a afirmar livianamente que "Venezuela será libre", como si la libertad pudiera imponerse con drones, bombas, sanciones y operaciones encubiertas".
"Denunciamos también el rol funcional de los grandes medios de comunicación, que colocan en un mismo plano supuestas sospechas internas y ataques armados de un Estado extranjero, falseando la realidad y preparando el terreno para nuevas intervenciones. No hay simetría posible entre debates políticos internos y la violación flagrante del derecho internacional", subrayó.
Para la Unidad Socialista, el principio rector es claro e innegociable: la libre determinación de los pueblos y la no injerencia de los Estados.
"El pueblo venezolano —como cualquier pueblo— tiene el derecho exclusivo a decidir su destino, sin tutelajes, amenazas ni agresiones externas. Cada violación a ese principio constituye un ataque directo a la soberanía regional y sienta un precedente peligroso para toda América Latina".
Por todo ello, agregaron: "Repudiamos enérgicamente la agresión imperialista contra Venezuela. Condenamos la subordinación del gobierno argentino a intereses ajenos a los del pueblo y la Patria. Reafirmamos la vigencia del No al ALCA, de la integración latinoamericana y del internacionalismo solidario. Convocamos a las fuerzas populares, políticas y sociales a levantar una voz clara y firme en defensa de la soberanía, la paz y la autodeterminación".
"La historia demuestra que no hay paz sin justicia ni libertad sin soberanía. Y también demuestra que, cuando los pueblos se organizan y los gobiernos se plantan con dignidad, el imperialismo retrocede. Esa es la bandera que levantamos. Esa es la lucha que asumimos", sostuvieron.