Camila Toledo, licenciada en fonoaudiología y defensora de los derechos de las personas con discapacidad, reflexionó ayer –en diálogo con Nuevo Diario–: "La desidia también es una forma política".
Según Toledo, "el poder Ejecutivo nacional viene ejerciendo con una crudeza que ya no admite eufemismos", en "materia de discapacidad".
"Mientras se acumulan meses de deuda —desde octubre de 2025—, con prestadores esenciales como los centros categorizados de rehabilitación, el sistema empieza a mostrar signos de colapso. El reciente cese de actividades convocado por el Foro (de Prestadores de Servicios de Discapacidad de Santiago del Estero) no es un gesto aislado: es la consecuencia directa de un Estado que se retira de sus obligaciones más básicas", acusó.
En rigor, "cuando no hay pagos, no hay tratamientos", y cuando no hay tratamientos, "lo que se pone en riesgo no es un servicio: son trayectorias de vida".
La licenciada se preguntó: "Lo que no se nombra… ¿Desaparece?", y deslizó: "La respuesta parece insinuarse en los hechos: la eliminación de la Agencia Nacional de Discapacidad y su reemplazo por una Secretaría sin conducción designada no es un detalle administrativo; es una señal política. Hoy no hay nadie que asuma la responsabilidad, que firme, que responda. El vacío no es casual: es funcional".
En ese escenario, la fonoaudióloga entendió que "los nombres propios tampoco ayudan a despejar dudas", puesto que "los funcionarios no responden ni ante la crisis del sistema ni ante episodios gravísimos como el del fentanilo", además de "los antecedentes recientes de escándalos que el Ejecutivo parece querer enterrar sin explicaciones".
Para la referente, "no se trata de 'no quemar nombres'", sino que "se trata de no hacerse cargo"; sin embargo, "el sistema no es una estructura abstracta: está sostenido por profesionales, familias y personas con discapacidad que todos los días empujan para que no se caiga, y que hoy están diciendo basta".
La entrevistada avisó que "no vamos a desaparecer" y que "tampoco vamos a naturalizar que se nos desgaste por inanición".
"Si hay algo que la discapacidad ha demostrado históricamente es su capacidad de organización y de resistencia. Lo que viene no es el silencio: es un nuevo round. No desde la épica vacía, sino desde la urgencia concreta de quienes no pueden esperar. Porque esto no es una disputa sectorial: es una medida del tipo de sociedad que estamos dispuestos a ser. Y en esa discusión, el cansancio no es una opción", concluyó.