La preocupación en las oficinas del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de Santiago del Estero ha pasado de ser un rumor de pasillo a una realidad angustiante que afecta el día a día de sus trabajadores. La reciente desvinculación de tres compañeros —dos en la estación de la Capital y uno en la de Termas de Río Hondo— ha dejado al descubierto un plan de ajuste que, según advierten los empleados locales, amenaza con extenderse paulatinamente hasta el mes de diciembre.
Desde el sector, las voces coinciden en un sentimiento de desamparo. "No hay una causa justificada en las cartas documento; es un recorte que se decide en una oficina a cientos de kilómetros sin conocer cómo funciona una estación en el interior", manifiestan con preocupación. Lo que más alarma a los trabajadores es la idea del Gobierno de que el servicio puede ser reemplazado íntegramente por estaciones automáticas. La presión sobre el personal remanente es otra de las aristas críticas de este conflicto. Santiago del Estero cuenta con un aeropuerto que, aunque de menor escala que otros internacionales, requiere atención constante. "El servicio meteorológico no descansa; funcionamos las 24 horas.
Al reducir el plantel civil, la carga sobre los que quedamos es agotadora, y en una tarea donde la visión y la atención deben ser totales, el cansancio es un riesgo", señalan. Advierten además que la falta de personal suficiente podría comprometer la respuesta ante vuelos de emergencia.
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El malestar también se traslada al ámbito gremial. Los empleados locales se encuentran en estado de alerta permanente y han ratificado su participación en la medida de fuerza nacional convocada para este 30 de abril. apoyados por ATE, el reclamo es claro: la reincorporación inmediata de los despedidos y el cese de las bajas. "Lamentablemente, si un trabajador civil intenta hacer paro, a veces es reemplazado por otro personal para que la estación no cierre, pero eso no soluciona el problema de fondo: se está perdiendo personal especializado que llevó años formar", explican con amargura.Finalmente, los trabajadores hacen un llamado a la comunidad para que comprenda que el SMN no solo mide la temperatura, sino que es un eslabón fundamental en la cadena de seguridad nacional e internacional. La pérdida de estos puestos de trabajo en Santiago y Termas no es solo una estadística laboral, sino un golpe directo a la calidad de un servicio público esencial que protege la vida y los bienes de todos los ciudadanos.
Esta situación de precariedad no solo afecta el presente de las familias santiagueñas que han perdido su sustento, sino que proyecta una sombra de duda sobre el futuro de la vigilancia climática en la región. Sin el personal adecuado, la capacidad de emitir alertas tempranas ante fenómenos extremos podría verse seriamente limitada.
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