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“Nadie se salva solo”: Martín Oesterheld honra el legado de El Eternauta

El nieto de Héctor Germán Oesterheld debatió sobre el “héroe grupal” y compartió su relación con su abuelo - Parte 1

La 15°Feria del Libro recibió a Martín Oesterheld, nieto del legendario escritor Héctor Germán Oesterheld. Martín se presentará en el Fórum Centro de Convenciones para abordar el leitmotiv de su abuelo: “Nadie se salva solo”, en un diálogo sobre “qué hace único al héroe grupal”, que plantea la mundialmente célebre novela gráfica El Eternauta.

La presentación será hoy, desde las 20.40 hasta las 22, en la sala Bernardo Canal Feijóo del Fórum. En una entrevista previa con Nuevo Diario, Martín Oesterheld compartió sus sensaciones al llegar a Santiago del Estero y se refirió al impacto que la reciente serie internacional de El Eternauta generó en la obra.

Martín destacó que el éxito de la serie de Netflix dio una “proyección internacional a un clásico” y una revitalización a la obra. Para él, el fenómeno superó la devoción local, proyectando el relato a una audiencia global.

Con respecto a este tipo de espacios, tales como esta feria, analizó: “Es la cultura en general, la que nos representa y sobre todo, en el caso de El Eternauta, algo que fue tan impactante como todo lo que generó la proyección en todo el mundo y lo que pasó con la serie, que le dio una extensión internacional a un clásico y una revitalización a algo conocido por muchos, se ha dado en colegios, pero no había tenido la repercusión y había quedado muy arraigado en quien lo conocía. Y con esto logró ser algo mucho más grande y, además, pudimos proyectar una mirada mucho más internacional a este clásico tan importante para la Argentina”.

Acerca de las repercusiones que tuvo la serie en el público y en la gente en general, dijo: “Es muy emocionante todos los sentidos que genera El Eternauta, en la ciencia ficción y una obra tan paradigmática como esta. Que abre como un cisma en el mundo de la ciencia ficción y en la historieta”. En la misma línea, explicó que en los años en los que se escribió esa historia (entre los años 1957 y 1959), “las historias de ciencia ficción estaban, de alguna manera, enmarcadas en una lógica anglosajona. Y lo que hace El Eternauta es olvidarse de esos códigos de representación y consolida los propios. En ese movimiento, el género parece mínimo, pero es muy grande lo que sucede. Un poco la serie captura un poco eso”.

“De alguna forma, la posibilidad de ver en pantalla una ciencia ficción contada a nuestra manera y con ese volumen visual, y el volumen de historia que tiene la historia que escribió Bruno (Stagnaro), de alguna forma ve el resto del mundo en una novedad que como ciencia ficción periférica, latinoamericana, contada en el lugar menos pensado que es la ciudad de Buenos Aires”.

Ante la consulta de ´su primer contacto o lectura´ de la historieta, su respuesta fue directa: “No tengo un recuerdo de la primera vez que leí el Eternauta, porque siento que la leí toda mi vida”.

Seguidamente, relató: “Cuando secuestran a mis padres, en diciembre de 1977, me llevan a donde estaba mi abuela. Yo soy el último que ve a mi abuelo, que estaba en un centro de detención. En ese momento, me quedo una tarde con él y a partir de eso, me voy a la casa de mi abuela, donde me crié con ella. Ella estaba volviendo de la casa familiar, de mis abuelos, que era en Beccar (San Isidro, Buenos Aires). Ellos ya estaban separados hace dos años, y allí estaba todo el acervo editorial de Frontera, que era la editorial que sacaba la historieta de El Eternauta y era la propia casa de mi abuelo. La casa familiar funcionaba como el lugar donde se escribían todas las historias, que salían en la Revista Hora Cero. Y donde pasaban grandes dibujantes que finalmente iban a ser grandes creadores años después”. Tales como Solano López, Alberto Breccia, Del Castillo, entre otros. “Grandes dibujantes muy reconocidos en el mundo del comic”, siguió.

“Mi lugar, digamos, a donde me pasaba tardes enteras, era en ese patio del fondo envuelto de alguna manera en esos recuerdos y en esos materiales (...) mi familia, que tenía mucha afición por sacarse fotos, entonces hay muchísimas fotos, mucho material”, recordó Martín.

De esta manera, la historia de El Eternauta no es solo una crónica de ficción de una invasión extraterrestre, sino una metáfora de la resistencia y una herencia de vida y memoria que Martín Oesterheld lleva consigo y comparte con las nuevas generaciones.

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