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La Provincia Puesteros dialogaron con Nuevo Diario

Mercado Unión, 115 años de tradición a través de aromas, sabores y recuerdos

Desde sus inicios se impuso como el corazón comercial de La Banda y aun lo mantiene fervientemente con su gente.

Hay lugares que resisten el paso del tiempo porque no solo venden productos: conservan historias. El Mercado Unión de La Banda cumple hoy 115 años y continúa siendo el corazón comercial de la ciudad, un espacio donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo y donde cada puesto guarda el legado de familias que, generación tras generación, hicieron de este emblemático edificio mucho más que un centro de compras.

En una época dominada por la tecnología, las ventas por internet y el consumo acelerado, el histórico mercado mantiene intacta esa esencia que lo distingue desde hace más de un siglo: la calidez de sus puesteros, las recetas heredadas, los remedios caseros y los productos regionales que siguen siendo parte de la identidad santiagueña.

Quienes atraviesan sus pasillos no solo encuentran especias, quesos, arropes o un tradicional sándwich de milanesa; también descubren historias de vida que comenzaron allí hace décadas y que hoy continúan en manos de hijos, nietos y bisnietos.

Un legado que pasa de madres a hijas

Rosa Villalba es una de esas personas que prácticamente nació entre los pasillos del mercado. Su madre trabajó allí durante más de medio siglo y ella siguió el mismo camino.

"Mi mamá estuvo más de cincuenta años aquí y uno ya viene trayendo esa trayectoria. Yo prácticamente estuve toda la vida acompañándola. Hay muchas familias que seguimos con los puestos que comenzaron nuestros abuelos", cuenta con orgullo.

Desde su local ofrece productos regionales y yuyos medicinales que, lejos de desaparecer, viven un nuevo auge.

"Hoy la gente vuelve mucho a lo casero. Llevan poleo, palo azul, cola de caballo, romero, ruda, laurel, clavo de olor, canela y sobre todo el arrope de chañar. Muchos prefieren un té antes que un medicamento", explica.

Los turistas también forman parte de esa postal cotidiana. Cada año llegan buscando llevarse un pedazo de Santiago del Estero en forma de arrope de tuna, quesos, harina de maíz, poleo criollo o incluso la tradicional grasa de iguana, utilizada popularmente para aliviar afecciones respiratorias.

Más que vender un producto, Rosa dedica tiempo a explicar cómo consumir cada preparación, manteniendo vivo un conocimiento popular transmitido de generación en generación.

Sabores que no pasan de moda

En el sector de comidas, Miguel Antonio Candela continúa otra historia familiar que lleva más de seis décadas.

Aunque él trabaja desde hace unos treinta años, el puesto pertenece a una familia histórica del Mercado Unión.

"Mi suegro y mi suegra estuvieron aquí desde muy jóvenes. Somos descendientes del recordado 'Chino', uno de los puesteros más conocidos del mercado. Hoy seguimos manteniendo esa tradición", relata.

Su especialidad sigue siendo la misma de siempre: el clásico sándwich de milanesa, la tortilla de papa y, cada sábado, el infaltable locro.

Mientras las propuestas gastronómicas evolucionan con hamburguesas, lomitos y comidas gourmet, Miguel asegura que el secreto continúa siendo respetar las recetas de los mayores.

"La milanesa es una tradición. Tratamos de seguir los pasos de los viejos, hacer las cosas como ellos las hacían. Por supuesto, siempre aparece algún cliente que pide agregar algo, pero la esencia sigue siendo la misma", comenta.

La fama de sus preparaciones incluso traspasa las fronteras provinciales. Muchos visitantes que regresan a Buenos Aires compran sándwiches para llevar.

"Nos dicen que allá no consiguen ese sabor. Se llevan el pan y la milanesa, apenas con un poco de ají. Las verduras ya no porque no soportan el viaje", cuenta entre risas.

La mayoría de sus clientes llegan desde distintas localidades del interior, como Los Quiroga y otros parajes cercanos, muchos de ellos desde hace décadas.

Mucho más que un mercado

Durante 115 años, el Mercado Unión fue testigo del crecimiento de La Banda. Vio pasar generaciones enteras, crisis económicas, cambios de costumbres y nuevas formas de comerciar. Sin embargo, sigue conservando aquello que no puede comprarse ni venderse: la memoria colectiva de una ciudad.

Cada puesto es una pequeña historia familiar; cada saludo entre puesteros y clientes habla de vínculos construidos durante años; cada aroma recuerda a la infancia de muchos bandeños que llegaban de la mano de sus padres o abuelos para hacer las compras.

En tiempos donde casi todo cambia con rapidez, el Mercado Unión continúa demostrando que hay tradiciones capaces de sobrevivir al paso del tiempo. Sus 115 años no solo celebran la permanencia de un edificio histórico, sino también la vigencia de un modo de vivir, trabajar y encontrarse.

Su celebración se llevará a cabo este sábado durante la mañana en la semipeatonal Sarmiento con shows en vivo, sorteos y reconocimientos.

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