Hoy, 10 de noviembre, se celebra el Día de la Tradición.
La fecha alude al nacimiento de José Hernández (1834), poeta y autor del Martín Fierro. Sin embargo, la conmemoración fue oficializada en 1975, a través de la Ley Nacional Nº 21.154, la cual establece el 10 de noviembre como una jornada para reconocer el aporte de Hernández y de su obra a la cultura e identidad argentina.
Nuevo Diario habló con Eduardo Mizoguchi, reconocido folclorista santiagueño, respecto del significado de las tradiciones.
"Desde chicos, venimos con un incentivo en el modo de vivir —introdujo—. Las tradiciones trascienden emotivamente. Son las que nos hacen esenciales y espirituales. Forman parte de la vida de un ser humano en un lugar determinado".
De acuerdo con la Real Academia Española, "tradición" significa "transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación".
Para Mizoguchi, eso es "conmover". "A través del tiempo —dijo—, trascienden todos esos movimientos que en la vida, sea un arte, como la música, o lo culinario".
No obstante, el folclorista reconoció que en nuestra provincia "hay mucha esencia" y "mucha pasión en la forma de vivir", la cual es "muy tradicional".
"Venimos de generaciones y generaciones que nos han inculcado lo que es el folclore –ejemplificó–: el identificar los ritmos, las formas de cantar, de expresarnos. Es muy fuerte en su dicción. Lo que el santiagueño siente, lo siente con mucha pasión y amor, y eso hace que la 'gente de afuera' le tenga admiración y respeto".
En ese sentido, el creador de la Marcha de los Bombos notó que "el santiagueño es una persona que siempre está volviendo al 'pago'". "El desarraigo hace que el santiagueño añore; hace que quiera volver con sus amigos, con su gente, para hablar el mismo idioma y reírse de las mismas bromas. Es un modo de vida que lo identifica", desarrolló.
Asimismo, el entrevistado advirtió que "los hijos de los hijos de santiagueños viven con pasión lo que les han inculcado. Hay muchos santiagueños 'viviendo afuera', pero sus hijos son los que regresan. Dicen: 'De esto me habló mi viejo', 'De esto me habló mi vieja'. La humita, el locro, las empanadas, los pasteles, el mate cocido con poleo… En fin, son formas de vivir que van trascendiendo en el tiempo; tradiciones que pasan de generación en generación. Es un sentimiento, como una religión", completó.
Por otra parte, Mizoguchi señaló que "la gente ha ido haciendo cursos de conocimiento y especialización en lo que antes era común", como el quichua y la danza.
"Antes se lo hablaba al quichua en el interior y tenías que vestirte con botas y vestidos para bailar. Antes era común vivir así, pero hoy en día se estudia todo lo que se hace y nos identifica. Los tiempos van cambiando, pero siempre va a haber unión en el sentir de la gente", concluyó.