Con paciencia, dedicación y una profunda fe católica, el artesano "Piri" Tévez se convirtió en uno de los referentes locales en la elaboración de réplicas de la cruz de Santuario de Nuestro Señor de los Milagros de Mailín, una de las expresiones religiosas más importantes de Santiago del Estero.
Desde hace varios años, "Piri· Tévez trabaja la madera de manera artesanal y logró que sus creaciones trascendieran el ámbito local hasta llegar al reconocimiento del Obispado, que le encargó numerosas piezas religiosas debido a la calidad y el nivel de detalle de sus trabajos.
En diálogo con Nuevo Diario, el artesano recordó cómo comenzó este camino vinculado a la devoción y al arte sacro. "Mi trabajo empezó cuando estaba el padre Alejandro Gordillo. Él me pidió que hiciera un Cristo y ese trabajo fue presentado al Obispado. Tenía muchos detalles y tuvo una gran aceptación", relató.
A partir de aquella primera experiencia, la Iglesia le encargó más de 50 cruces, y desde entonces su producción no dejó de crecer. "Ya llevo hechas más de 500 cruces", comentó con orgullo, mientras explicó que cada una de las piezas es elaborada completamente a mano y posee características únicas.
"Lo mío es artesanal y ninguna cruz es igual a otra. Todas tienen algunos detalles distintos y cada vez trato de que sean más bonitas", expresó Tévez a Nuevo Diario.
Para Tévez, el trabajo no solo representa una actividad artística, sino también una forma de expresar su fe. "Soy católico y me gusta mucho este trabajo. Cada detalle es mi obsesión cuando hago una pieza", afirmó.
Actualmente, además de continuar elaborando cruces, el artesano también trabaja en nuevas réplicas por pedido del Obispado, lo que representa un importante reconocimiento a su trayectoria y dedicación.
Las piezas realizadas por "Piri" Tévez son valoradas tanto por fieles como por coleccionistas de arte religioso, especialmente por el nivel de precisión en los acabados y el fuerte simbolismo espiritual que transmiten.