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La Provincia Informe especial: Pierre, desde la mirada de los otros - Episodio VII

La sabiduría y la misión de un hombre dedicado a los demás

Una labor evangelizadora llevó al padre Pedro Fils Pierre, incluso, a ser capellán de cárceles, a acompañar a los moribundos y a luchar contra el demonio.

“No tengas miedo cuando Dios marca el camino. Nunca estamos solos... Perdonar siempre es el primer paso para alcanzar la paz” (P. Fils Pierre)

 

El padre Pierre ha generado un impacto profundo en la comunidad santiagueña y, principalmente, ha cambiado la vida de muchas personas. Los que pudieron conocerlo de cerca y compartir el día a día, coinciden en que era un sacerdote único, entregado a su misión, con una fuerza de convicción inigualable. Esa fortaleza y ese compromiso han trascendido su existencia en el mundo terrenal y, aún hoy, repercuten en las reflexiones, recuerdos y testimonios de varios.

En este nuevo informe, al igual que los anteriores, seguiremos abordando y conociendo detalles de lo que fue su misión y gestión sacerdotal en la ciudad de La Banda, principalmente en las parroquias de Cristo Rey y Lourdes, para luego continuar con cómo fue su presencia y labor como rector de la UCSE (Universidad Católica de Santiago del Estero).

Su sotana gris, su porte y su vestimenta en el día a día, ya siendo sacerdote, lo definían como tal. El padre Pedro Fils Pierre tenía un fuerte compromiso con su misión sacerdotal; su trabajo evangelizador y su fuerza pastoral lo convirtieron en alguien cercano a muchos. Sobre ello y más detalles que nunca antes se contaron, abordaremos en esta serie de informes, con testimonios de personas que estuvieron cerca de él y que lo conocieron como nadie.

 

 

 

Recapitulación

Pedro nació en un lugar llamado Gonaïves, Haití, el 11 de febrero de 1937. Estudió la primaria y el nivel secundario en el Colegio de los Hermanos del Sagrado Corazón. Se graduó como ingeniero civil en la Universidad Estatal de Puerto Príncipe. En 1965 viajó a Argentina y realizó estudios de posgrado en Hidráulica Sanitaria en la UBA (Universidad de Buenos Aires).

En 1966 llegó a Santiago del Estero porque fue designado jefe del Departamento de Estudios y Proyectos del Servicio Provincial de Agua Potable en la Corporación del Río Dulce. En 1968 y 1974 desarrolló sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Conciliar Metropolitano de San Miguel de Tucumán. Y en enero de 1974 fue ordenado por monseñor Manuel Tato en la Catedral Basílica, donde prestó sus primeros servicios.

En 1979 fue designado como párroco de Cristo Rey en la ciudad de La Banda. En 12 años de misión sacerdotal, dotó a la ciudad de un templo de grandes características, un jardín de infantes para niños del barrio (1990) y creó una escuela primaria, transformando el salón parroquial en dos aulas. En 1994 creó el Bachillerato Humanístico.

 

El servicio y el liderazgo

El sacerdote, en su gestión en la Parroquia Cristo Rey, tenía su equipo y personas allegadas. La secretaria era Lucía Ledesma, Irma era la cocinera, Edith encargada de la limpieza y Marcelo, otras labores. “Me acuerdo un día, Marcelo, luego de haber limpiado la alfombra y la acomodó, se tiró sobre ella. Y gritó: padre Pierre, volvé, padre Pierre volvé. Minutos después, el padre (Pierre) llamó al teléfono fijo de la parroquia (Cristo Rey), atendí yo y me dijo: Decile a Marcelo que se levante de la alfombra, que no es para que se acueste”, relata Ledesma en diálogo exclusivo con Nuevo Diario. A su vez, siguió: “Yo quedé muda. Me caían las lágrimas, de risa y después me ha dado miedo. Lo llamé a Marcelo para que atienda el teléfono y se quedó hablando con el padre”.

El padre Pierre abrazó con pasión el Movimiento Católico de la Renovación Carismática. Precisamente, su carisma lo llevó por el camino de la sanación que poseen las personas que se dedican al ministerio de los enfermos. Su abnegada entrega por ayudar a los que sufren le mereció el respeto y el reconocimiento de miles de fieles. La creación de las Ligas Eucarísticas le permitió a Pierre mantener a los grupos en permanente oración, como un compromiso para toda la vida.

Un hombre que, al responder al llamado de Dios, entregó su vida al servicio de sus hermanos y se olvidó de sí mismo para trabajar incansablemente en una admirable tarea evangelizadora. Predicó y enseñó con el ejemplo, el perdón y la oración. Fue uno de los pilares de la organización del Congreso Eucarístico Nacional en 1994.

“Era una buena persona. No sabía cómo hacer para llegar a más personas, a los que lo necesitaban y a los que necesitaban la palabra de Dios. Se autoexigía en ese camino, pero nunca bajaba los brazos. Porque ese amor que consiguió a través de Dios, ese conocimiento, luchaba para que la gente tenga presente a Dios. Porque existe el bien, existe el mal. Ha luchado por su visión y por el bien de los demás”, definió Héctor Ruiz, que fue presidente de la Junta Parroquial y una de las personas cercanas a Pierre.

 

 

 

La valentía y la trascendencia

“Admiraba mucho su sabiduría de vida, era por su nivel de espiritualidad y su carisma con las personas. Él no se negaba a ayudar a nadie, al contrario, la persona que llegaba en busca de él, podía estar tranquila, que encontraba en Pierre un amigo, un ser único. Estaba al servicio de la comunidad”, agregó Ruiz.

“Una vez, llegó como a las cinco o seis de la mañana a la parroquia desde Clodomira. Iba a atender a la muchacha, en el exorcismo. Fueron varias semanas. Y tras eso, la trajeron un día de misa para aquí, y él decidió llevar adelante esa sesión. Él siempre nos dijo, y a las personas que estuvimos con él, que seamos cautos con esa información. Y yo siempre me mantuve así, cauta, en silencio y sin andar comentando que había estado. Para él era algo que tenía que mantenerse en privado, por cuidado de esa joven y de su familia. Era el único que tuvo la valentía de hacer eso, de animarse a hacerlo, y también el que tenía el permiso para realizarlo”, remarcó Luci Ledesma.

A su vez, Ledesma, siguió: “No dudo que cambió la vida de muchas personas. Las enseñanzas que nos dejó, las frases que nos decía, motivaban a muchas personas. Y siempre decía: Vamos para adelante, adelante, que no decaiga. Una vez al mes, un viernes, iba a visitar a los enfermos en honor al Sagrado Corazón de Jesús. Y la cantidad de donaciones que recibía de panaderías para que lo distribuya en familias, en hospitales, y a personas indigentes”.

Hoy, al repasar los orígenes del Padre Pedro Fills Pierre, se comprende que su llegada a Santiago del Estero no fue una mera casualidad geográfica, sino el diseño de un plan superior. Aquel niño lejano ya contenía, en la pureza de sus primeros años, al pastor incansable que las comunidades de la provincia adoptarían para siempre como un hijo propio. El recorrido en estos informes a través de estas páginas invita a recorrer, domingo a domingo, la huella imborrable de un hombre que transformó el amor en acción y la fe en un legado eterno.

Saltó a la trascendencia pública e histórica en febrero de 1984, cuando llevó a cabo un exorcismo en la parroquia Cristo Rey que conmocionó a la sociedad santiagueña y aún hoy es recordado. El padre Pierre fue reconocido por su postura cautelosa ante estos fenómenos, exigiendo siempre estudios médicos para descartar problemas nerviosos o clínicos antes de intervenir espiritualmente.

Su impacto en La Banda sigue vigente, dando nombre al Colegio Secundario Presbítero Pedro Fils Pierre, una institución educativa ubicada en la Avenida Belgrano Centro.

Los testimonios siguen y cada vez desvelamos más aristas y fracciones de la vida de Pierre que se encontraban dormidas, olvidadas o incluso, resguardadas y que nunca nadie había tratado de conocer. En informes venideros seguiremos hablando con más personas que estuvieron cerca de él, y que por ello, vivieron momentos que cambiaron su vida y su forma de ver la existencia humana y espiritual, para siempre.

Desde su misión evangelizadora, su lucha inigualable contra el mal en un exorcismo que conmocionó a la provincia y hasta su eterno legado. Todo eso y detalles que nunca antes fueron contados, ni publicados, abordaremos en estos informes. Incluso eso, será poco para conocer y abarcar la figura que significa aún hoy Pierre, desde la mirada de los otros.

 

 

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