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La Provincia Entrevista exclusiva

"La extracción de recursos a las provincias va en desmedro del bienestar de nuestros pueblos"

Apuntó Guillermo Carmona, exdiputado nacional por Mendoza (Frente para la Victoria), en diálogo con Nuevo Diario. Analizó el contexto argentino; advirtió desmalvinización; hizo hincapié en la soberanía y el federalismo, y más.

Guillermo Carmona, exdiputado nacional por Mendoza (Frente para la Victoria), dialogó ayer con Nuevo Diario: analizó el contexto social, político y económico argentino; advirtió desmalvinización; hizo hincapié en la soberanía y el federalismo, entre otros temas.

- ¿Qué análisis hacés de la situación del país?

- Estoy preocupado por el curso que está teniendo la política del gobierno nacional. Por los temas que sigo y trabajo, especialmente los vinculados con la soberanía, pienso en el concepto 'interméstico'. Este concepto se refiere a la confluencia de factores internos y externos que afectan a la política exterior de los países. Tenemos un escenario muy crítico por la reciente crisis multidimensional que se vive dentro del país, que tiene raíces económicas e institucionales de degradación del estado de derecho; y eso se da en un contexto de profundas transformaciones a nivel internacional, que impactan dentro de la Argentina, y sobre las cuales también opera el Gobierno argentino a través de su política exterior. Ese punto de encuentro de 'lo internacional' y 'la política doméstica' da como resultado un panorama muy crítico para el presente y el futuro del país.

- Hablando de soberanía, fuiste Secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur de la Nación…

- No dejo, como dirigente político que soy, de tener una enorme preocupación por la situación interna que estamos viviendo. Hay que superar, en el análisis de la política que sostiene el gobierno de (Javier) Milei, el foco en las apariencias. El gobierno de Milei ha buscado últimamente aparentar algún tipo de interés y preocupación por la cuestión Malvinas, sobre todo a partir de la instalación de esta hipótesis de que Estados Unidos contribuiría a que la Argentina recupere las Islas Malvinas. Eso es parte de un juego de apariencias. Nada tiene que ver con la realidad. Desde sectores ligados al Gobierno venían instalando la idea de que Estados Unidos, con esto de la doctrina Donroe, podría presionar sobre Gran Bretaña en relación a la cuestión Malvinas. La verdad de los hechos: la Secretaría de Estado, a horas de que surgió el trascendido de ese memo interno que Reuters había difundido, lo desmintió; Carlos III y (Donald) Trump y Carlos Tercero, en Washington, reafirmaron la alianza eterna entre Gran Bretaña y Estados Unidos; y Marco Rubio ratificó frente a la secretaria de Relaciones Exteriores británicas, Yvette Cooper, la posición tradicional estadounidense de lo que ellos denominan 'neutralidad', que, en los hechos, no es neutralidad en tanto y en cuanto reconozcan al gobierno de facto que los británicos tienen sobre las islas.

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- El canciller Quirno reafirmó la soberanía sobre Malvinas, eso sí, a través de una publicación en X…

- Ese giro discursivo nada tiene que ver con la realidad de la política que viene sosteniendo el gobierno de Milei respecto de Malvinas. Lo sintetizo en una sola palabra: 'Desmalvinización'. Es una desmalvinización en dos sentidos: por un lado, la política exterior argentina ha quitado a la cuestión Malvinas como prioridad. Esto se ve reflejado en la desarticulación de todos los mecanismos internacionales que tenía la diplomacia argentina para promover internacionalmente el apoyo a la Argentina por la cuestión Malvinas. Esto ya lo había hecho (Mauricio) Macri, y nuestro gobierno lo restableció. Para mencionar algunos de los aspectos multilaterales, se ha dañado la relación con los países vecinos, que son los que con mayor compromiso han acompañado a Argentina en la cuestión Malvinas. La otra línea de la desmalvinización ha tenido que ver con la desarticulación en los hechos de mecanismos que incluso involucran al tema del Atlántico Sur y la Antártida, como es el caso de la eliminación del programa Pampa Azul y el desfinanciamiento del programa Antártico Argentino. El otro aspecto tiene que ver con la desmalvinización de la relación bilateral con Gran Bretaña. Hay que tener muy claro, más allá de las tensiones que puedan existir entre el gobierno de Trump y el gobierno de (Keir) Starmer... Si uno lee los documentos que marcan las estrategias de defensa y de seguridad internacional de ambos países, el avance de Estados Unidos sobre la política exterior argentina, especialmente con una mirada hacia el Atlántico Sur y la Antártida, termina estando asociado con la presencia colonial británica, la cual nos produce un doble daño: la consolidación de la presencia colonial británica y una intervención muy directa de Estados Unidos en la política exterior argentina, la cual condiciona la política de defensa.

- En su momento, trazaste un paralelismo entre Milei y Galtieri…

- En esos días en que surgió ese trascendido de Reuters. Después se les pinchó el globo, ¿no? El Gobierno funcionó en 'modo Galtieri'. Se puede hacer un paralelismo en esa idea que tenía la dictadura previo a la guerra de Malvinas y durante el primer mes de la guerra de que Estados Unidos iba a jugar para Argentina y no solo no iba a apoyar a Gran Bretaña, sino que iba a romper su alianza con Gran Bretaña. Ese tipo de lecturas, que provocaron la muerte de 649 compatriotas y unas consecuencias que aún las seguimos pagando, es la misma que el gobierno de Milei intentó instalar en un momento. El gobierno de Milei y el mileísmo en general necesitaban, y siguen necesitando, encontrar alguna justificación a la subordinación estratégica con Estados Unidos, porque si uno se pone a ver en los hechos, esa subordinación solo le ha servido a Milei para afrontar una elección, pero no ha resuelto los problemas de la Argentina. El Gobierno intentó funcionar en 'modo Galtieri' en cuanto a la exaltación de la causa nacional, cuando en los hechos y en la realidad está haciendo todo lo contrario.

- ¿Hubo una exaltación con respecto al traslado del sable corvo de San Martín, por ejemplo?

- Lo pongo en el plano de las apariencias. Esa suerte de puesta en escena. Tiene mucho que ver con la práctica de los cosplayers. Buscan representar y transmitir ciertas imágenes que hacen suponer cierta posición y que, de algún modo, disimulan los hechos. La invocación patrioterista que ha estado evidenciada en la utilización que ha hecho Milei del cuerpo de granaderos a caballo, la exaltación que compartieron Milei y (Victoria) Villarruel antes de romper su alianza, la participación de la derecha nacionalista militarista y procesista, y el juego de apariencias montado por Luis Petri y que hoy tiene Presti: siendo ministro de Defensa, utiliza el uniforme militar permanentemente, mostrando su condición de militar activo. Todo tiene que ver con mostrar una cara patriota, nacionalista, que luego queda desvirtuada en los hechos.

- Federalismo: ¿Cuál es la situación de Mendoza?

- Tenemos una situación calamitosa, sobre todo porque (Alfredo) Cornejo ha sido uno de los más entusiastas sostenedores de este modelo. En algún momento, dijo que lo que estaba proponiendo Milei era lo que él había hecho en Mendoza en su primera gobernación. Una suerte de protolibertarismo. Creo que basta con ver los últimos números de esta extracción de recursos que nos han sacado a las provincias. Son números de una envergadura enorme, que van en desmedro del bienestar de nuestros pueblos: salud, educación... El impacto en el precio que pagamos los colectivos. Mi provincia registra caída de la actividad industrial, agroindustrial... Hay una crisis de la actividad agrícola e hidrocarburífera histórica. Es un proceso que se ha ido profundizando en las gestiones cornejistas y que con Milei se ha acelerado rápidamente. La situación es cada vez más complicada.

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