El especialista en gobernanza de aguas advirtió sobre los desafíos que plantean el cambio climático, las sequías, las inundaciones y el fenómeno de El Niño. Reclamó planificación, educación y compromiso institucional para garantizar la seguridad hídrica de las próximas generaciones.
La gestión del agua dejó de ser una cuestión exclusivamente técnica para transformarse en uno de los grandes desafíos del desarrollo humano, económico y ambiental del siglo XXI.
Así lo planteó el profesor doctor Pablo Ramón Lucatelli durante su visita a los estudios de LV11, donde compartió una profunda reflexión sobre la necesidad de construir una verdadera cultura hídrica basada en la planificación, la educación, la participación ciudadana y el fortalecimiento institucional.
Especialista en gobernanza de aguas, planificación hídrica y gestión ambiental, Lucatelli sostuvo que el acceso sostenible al agua exige una mirada integral que vincule a la sociedad, el derecho, la administración pública, la investigación científica y las políticas públicas.
Con una amplia trayectoria académica vinculada al estudio de los recursos naturales, explicó que los desafíos actuales obligan a repensar la forma en que las sociedades administran uno de los bienes más esenciales para la vida.
“El agua no nace en la canilla”, señaló al explicar que detrás de cada litro consumido existe un complejo sistema de captación, almacenamiento, tratamiento, distribución y preservación que requiere inversión, planificación y compromiso permanente.
Durante la entrevista, destacó que la denominada cultura hídrica implica comprender que el agua no es solamente un recurso natural, sino también un componente esencial de la salud pública, el desarrollo económico, la producción, la calidad ambiental y el bienestar social.
En ese sentido, recordó que las grandes civilizaciones de la historia se desarrollaron junto a ríos y mares, demostrando que la disponibilidad y la correcta administración del agua siempre estuvieron ligadas al progreso de los pueblos.
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Un desafío global
Lucatelli advirtió que la escasez de agua constituye uno de los mayores desafíos globales de este siglo y que las respuestas improvisadas ya no alcanzan para enfrentar una problemática cada vez más compleja.
“La planificación hídrica implica proyección, organización y estructuración de políticas públicas sostenibles capaces de trascender los gobiernos y convertirse en verdaderas políticas de Estado”, sostuvo.
Para el especialista, la experiencia internacional ofrece ejemplos valiosos. En particular, destacó el modelo español de planificación hidrológica por cuencas, donde los planes hidrológicos poseen rango normativo y funcionan como herramientas jurídicas fundamentales para ordenar la gestión del recurso.
A su criterio, Argentina necesita avanzar hacia esquemas similares de planificación que permitan abordar integralmente los desafíos vinculados al agua.
Sin embargo, reconoció que la realidad nacional presenta dificultades particulares debido a que gran parte de las cuencas hidrográficas son compartidas por varias provincias.
Por ello consideró indispensable fortalecer la coordinación institucional y promover mecanismos de cooperación entre jurisdicciones.
Explicó que una alternativa viable consiste en comenzar desarrollando planes hidrológicos provinciales que permitan ordenar la gestión dentro de cada territorio y generar posteriormente mecanismos de articulación regional.
El impacto del cambio climático y El Niño
Uno de los aspectos más relevantes abordados durante su participación en LV11 estuvo relacionado con los efectos que el cambio climático genera sobre los recursos hídricos.
Lucatelli señaló que fenómenos extremos como las sequías prolongadas y las inundaciones se presentan cada vez con mayor frecuencia e intensidad, obligando a los Estados a desarrollar capacidades de previsión y respuesta.
En ese contexto hizo especial referencia al fenómeno climático de El Niño y a las alteraciones que provoca en los patrones de precipitaciones de gran parte de América del Sur.
Explicó que estos eventos generan períodos de lluvias extraordinarias, crecidas de ríos, anegamientos e inundaciones que impactan sobre poblaciones, infraestructura y sistemas productivos.
Por ello consideró que El Niño ya no debe ser observado como una circunstancia excepcional, sino como una variable permanente dentro de la planificación moderna de los recursos hídricos.
“La planificación debe contemplar escenarios futuros, anticiparse a los riesgos y prepararse tanto para los períodos de abundancia como para los de escasez”, afirmó.
Asimismo, remarcó la necesidad de fortalecer los sistemas de monitoreo, incorporar tecnología aplicada a la gestión del agua y promover investigaciones científicas que permitan mejorar la capacidad de prevención frente a eventos extremos.
Gobernanza, educación y participación ciudadana
Otro de los conceptos centrales desarrollados por Lucatelli fue el de gobernanza del agua.
Según explicó, una gestión eficiente requiere instituciones sólidas, coordinación entre organismos públicos, participación ciudadana y marcos normativos adecuados.
“La gobernanza no consiste solamente en administrar recursos. Implica construir consensos, generar participación y garantizar que las decisiones respondan al interés colectivo”, sostuvo.
En esa misma línea destacó el rol de la educación como herramienta fundamental para construir conciencia social sobre el valor estratégico del agua.
Consideró que los jóvenes representan los principales agentes de cambio y que su participación será determinante para impulsar una verdadera democracia hídrica.
Además señaló que la innovación tecnológica y el financiamiento sostenible serán factores decisivos para garantizar la seguridad hídrica en las próximas décadas.
Pensar en las generaciones futuras
En sus reflexiones finales, Lucatelli llamó a adoptar una mirada de largo plazo basada en lo que definió como solidaridad transgeneracional.
Es decir, administrar hoy los recursos pensando también en quienes habitarán el territorio dentro de varias décadas.
“La gestión del agua no puede seguir respondiendo únicamente a las emergencias. Debe basarse en la previsión, la planificación y la construcción de consensos duraderos”, expresó.
Para el especialista, el verdadero desafío consiste en transformar el agua en una política de Estado capaz de integrar conocimiento científico, participación social y compromiso institucional.
Porque el agua no es solamente un recurso natural.
Es salud, ambiente, producción, desarrollo, calidad de vida y futuro.
Y como resumió durante su paso por LV11, protegerla constituye una responsabilidad colectiva que debe asumirse hoy para garantizar el bienestar de las generaciones que vendrán.
“El agua es de todos. Comencemos ahora”.