En una entrevista en profundidad, Lucía Witte, titular de la Dirección General de Adultos Mayores de Santiago del Estero, reflexionó acerca de la importancia del trabajo institucional para asistir y acompañar a las personas de la tercera edad. La funcionaria analizó el informe especial de Nuevo Diario, titulado "El sistema que administra la muerte", el cual pone al descubierto las fallas estructurales en la entrega de medicación crítica. Para Witte, el título del informe no es una exageración periodística, sino una descripción fáctica de una burocracia que, al dilatar los tiempos de entrega, termina decidiendo sobre la vida de los afiliados.
"Es una contradicción dolorosa y hasta cruel", inició Witte al referirse a la información que PAMI exhibe en su sitio oficial, donde se asegura una cobertura del 100% y un "Plan Integral de Cuidado y Tratamiento Oncológico" con atención preferencial. La funcionaria sostuvo que la realidad en los mostradores de las farmacias y en las oficinas de gestión contradice sistemáticamente el discurso digital. "El papel dice que el remedio está garantizado, pero el cuerpo de la persona mayor no puede esperar una firma que tarda tres meses. Cuando la medicación llega tarde, el sistema ya no está administrando salud, está gestionando las consecuencias de un desenlace que pudo evitarse", sentenció con firmeza.
Deshumanización y burocracia
Witte destacó que esta problemática no es meramente administrativa, sino que roza la deshumanización. Según su visión, los procesos de auditoría y las nuevas restricciones en los vademécums han creado un embudo donde los más vulnerables quedan atrapados. "Un paciente oncológico no tiene margen de espera. Cada día de retraso es una batalla perdida contra la enfermedad. No podemos permitir que la eficiencia fiscal se busque a costa de la vida de quienes aportaron toda su vida al sistema", agregó, subrayando que la provincia hace esfuerzos denodados por asistir en casos de emergencia, aunque la obligación legal recae sobre la obra social nacional.
Por otro lado, la entrevista abordó una problemática social que trasciende las fronteras: la violencia y el abandono familiar. Witte se refirió a un caso que estremeció a la opinión pública internacional en México, donde una familia dejó abandonados a sus ancianos en condiciones de total desamparo.
"El abandono es una de las formas de violencia más perversas, porque es silenciosa y ocurre puertas adentro, donde se supone que debería reinar el amor y el respeto. El abandono de los adultos mayores es una forma de violencia que no se puede normalizar", reflexionó Witte.
Asistencia social
Ante la pregunta de cómo debe actuar un ciudadano o un vecino que sospecha de un caso similar de maltrato o abandono en su barrio, la funcionaria fue determinante: la denuncia es un deber ético. "Muchas veces el vecino no se quiere involucrar por temor, pero esa omisión puede ser fatal. Un llamado a las autoridades, a la policía o a nuestra Dirección puede activar un protocolo de rescate", explicó. Witte detalló que los signos de alerta suelen ser la falta de higiene, la desorientación, el llanto frecuente o la ausencia prolongada del adulto mayor en los espacios comunes de su vivienda.
En cuanto al rol del Estado, Witte defendió la necesidad de políticas que no solo asistan, sino que protejan jurídicamente a los mayores. "El Estado debe ser el garante último cuando la red familiar falla. Sin embargo, también debe sancionar con rigor a quienes, teniendo la responsabilidad legal de cuidar a sus padres o abuelos, deciden soltarles la mano", afirmó.
Finalmente, Witte también agregó: "No podemos ser indiferentes ante un sistema que administra la muerte ni ante una familia que abandona. La calidad de una civilización se mide por cómo trata a sus adultos mayores", concluyó. La funcionaria instó a las autoridades nacionales a humanizar de manera urgente las prestaciones de salud y a la ciudadanía a mantenerse alerta, recordando que el descuido de hoy es el espejo del futuro que nos espera a todos.