Ubicada estratégicamente sobre el Camino a Higuera Chacra (Departamento Robles), la finca abrió sus puertas para que los visitantes se transformaran en vendimiadores por un día. Ver el proceso completo, desde la planta hasta la bodega, permite valorar el esfuerzo de los trabajadores santiagueños.
La experiencia fue diseñada para que cada participante comprendiera la complejidad y belleza del ciclo vitivinícola bajo la guía de especialistas:
- La cosecha: Los presentes pudieron realizar el corte manual de la vid, depositando los racimos en canastos especiales, respetando la tradición ancestral del cuidado del fruto.
- La transformación: El recorrido continuó en el área técnica, donde se observó el funcionamiento de la despalilladora (que separa el grano del escobajo) y la prensa, etapas cruciales para extraer el alma de la uva.
- Instrucción profesional: Un especialista acompañó cada paso, explicando cómo las condiciones del suelo santiagueño aportan notas únicas a la uva, convirtiéndola en un producto de excelencia.
- Cena de Vendimia: Los participantes compartieron una mesa donde el plato principal fue el maridaje perfecto con los vinos de la casa.
- Identidad en el sabor: Se degustaron etiquetas con sello bien santiagueño, demostrando que el departamento Robles tiene un potencial enológico de primer nivel.
- Encuentro social: La jornada promovió el bienestar y la recreación sana, elementos clave de la salud pública emocional que surge del disfrute de nuestra propia cultura.
El sabor de la propia cosecha: Una conexión inolvidable para los presentes
La experiencia en la Finca María del Pilar trascendió lo meramente explicativo para convertirse en una vivencia espiritual y sensorial. En el interior de Santiago del Estero, la cultura del trabajo se celebra compartiendo el fruto del esfuerzo. Al probar el vino en el mismo lugar donde minutos antes recolectaban los racimos, los visitantes no solo degustaron una bebida de alta calidad, sino que "bebieron la historia" de un suelo que, con técnica y pasión, se ha convertido en un referente del enoturismo regional.
El ritual ha finalizado por este año, pero el proceso en la bodega apenas comienza. Pronto, lo cosechado en esta jornada de sol y alegría se convertirá en el vino que brindará por el futuro de nuestra provincia.