En el marco del lanzamiento del certamen literario en Santiago del Estero, el Lic. Héctor Shalom, director del Centro Ana Frank Argentina para América Latina, compartió reflexiones profundas sobre la vigencia del pensamiento de la joven escritora. Para Shalom, esta nueva edición no es simplemente un concurso de redacción, sino un dispositivo pedagógico diseñado para que los docentes puedan trabajar en la construcción de una subjetividad comprometida con la realidad social. En un mundo que atraviesa crisis complejas, la palabra se presenta como el primer puente hacia la convivencia.
El especialista hizo especial hincapié en la relevancia de las jornadas de capacitación docente que acompañan el lanzamiento. Según Shalom, los educadores son los encargados de transformar el aula en un laboratorio de reflexión donde el pasado dialogue con el presente. "Capacitar a los maestros es fundamental para que el legado de Ana Frank no se perciba como una historia lejana, sino como un espejo donde los estudiantes puedan mirar sus propias realidades y los desafíos de sus comunidades", explicó el licenciado.
El impacto de este programa en la enseñanza de valores es uno de los ejes centrales de la gestión de Shalom. Ante el actual contexto mundial y regional, caracterizado por el surgimiento de discursos de odio y conflictos bélicos persistentes, la educación en derechos humanos adquiere un carácter de urgencia. La propuesta busca que los jóvenes internalicen conceptos como la empatía y el respeto por la diversidad, elementos que el director considera indispensables para sostener la democracia y la paz social.
Durante la entrevista, el director analizó cómo el aislamiento y la vulnerabilidad que Ana Frank describió en su diario resuenan hoy en muchos adolescentes. Shalom sostiene que la inclusión en las aulas no debe ser solo un enunciado teórico, sino una práctica cotidiana que este concurso busca potenciar a través de la expresión escrita. Al poner en palabras sus miedos y esperanzas, los estudiantes logran procesar la incertidumbre del contexto global y fortalecer su pensamiento crítico frente a la desinformación y el prejuicio.
Asimismo, se destacó que la escritura creativa permite a los jóvenes santiagueños explorar su identidad y su rol como ciudadanos globales. Héctor Shalom remarcó que el certamen invita a pensar en la responsabilidad individual frente al sufrimiento del otro, un valor que Ana Frank mantuvo incluso en las circunstancias más extremas. Para el director, fomentar la cultura de la paz implica, necesariamente, educar para la acción y para no ser meros espectadores de las injusticias que ocurren a nuestro alrededor.
Finalmente, Shalom celebró la articulación entre el Centro Ana Frank y el Ministerio de Educación de la Provincia, resaltando que esta alianza permite llegar a cada rincón del territorio santiagueño. El cierre de la jornada dejó un mensaje de optimismo: a pesar de las crisis que sacuden al mundo, el aula sigue siendo el lugar más seguro para sembrar semillas de tolerancia. Con la puesta en marcha de esta capacitación, se renueva el compromiso de una comunidad educativa que elige la memoria y el respeto como los pilares fundamentales para el futuro.