La mañana de este Viernes Santo se tiñó de fe y devoción en las calles de la Capital santiagueña. Con un marco multitudinario, arrancó una nueva edición del tradicional Vía Crucis en bicicleta y motos, congregando a cientos de fieles unidos por la espiritualidad.
La jornada especial dio comienzo a primera hora en la parroquia Nuestra Señora de la Consolación de Sumampa, con un cálido desayuno comunitario para los presentes. Seguidamente, el padre Raúl Lludgar fue el encargado de dirigir unas palabras de reflexión y brindar la bendición inicial antes de que la enorme columna de vehículos se pusiera en marcha.
La convocatoria reunió a participantes de todas las edades, desde los más pequeños hasta los adultos mayores, e incluso contó con la presencia de fieles que llegaron desde otras provincias exclusivamente para vivir esta experiencia de fe sobre ruedas.
El impacto espiritual del evento se reflejó en los testimonios recogidos por el equipo de Nuevo Diario durante la partida. Marta Llarul, de 53 años, compartió sus sensaciones en medio de la multitud: "Es emocionante, es mi primera vez que me sumo y la verdad que apenas llegué sentí esa emoción en el pecho y agradezco a Dios que a mis 53 años puedo participar de este Vía Crucis", concluyó conmovida.
Lágrimas y devoción en la tercera estaciónA medida que la inmensa columna de ciclistas avanzaba por las calles, las muestras de fe se multiplicaron en los distintos barrios. La tercera parada del recorrido tuvo lugar en la parroquia María de Guadalupe, comunidad que vivió un momento histórico al recibir por primera vez a los peregrinos.
Allí, el equipo periodístico dialogó con Amanda Ruiz, coordinadora de la capilla, quien no pudo ocultar su profunda conmoción ante la multitud. “Es algo muy fuerte, es emocionante. Es la primera vez que recibimos la visita de los peregrinos y todo es alegría y gozo en este peregrinar”, señaló.
Además, la referente barrial destacó el inmenso valor personal que tiene esta jornada para ella: “Siempre la veía por televisión, pero ahora me toca vivirlo. Es algo muy lindo”, agregó entre lágrimas de alegría.
Un recorrido solidario
Para esta 42ª edición, la organización diagramó un extenso recorrido de aproximadamente cuatro horas de duración, el cual tiene previsto visitar quince parroquias y cinco capillas a lo largo de toda la ciudad.
A la par del sentido religioso de este Viernes Santo, la peregrinación mantiene intacto su costado solidario. Durante todo el trayecto, vehículos debidamente identificados acompañan a la columna para recolectar alimentos no perecederos. Todo lo recaudado gracias a las ofrendas de la comunidad será destinado a los sectores más vulnerables de la provincia.