Las ferias americanas dejaron de ser una alternativa ocasional para convertirse en una elección habitual para muchas familias. Lo que antes aparecía como una compra esporádica hoy forma parte de una nueva forma de consumir: recorrer, comparar y comprar más con menos dinero.
Para conocer cómo cambió este hábito, Nuevo Diario habló con compradores que explicaron por qué hoy priorizan este tipo de consumo. Valentina Gómez, de 29 años, contó que comenzó a comprar en ferias hace aproximadamente dos años.
"Al principio iba por curiosidad, pero después me di cuenta de que encontraba cosas muy lindas y gastaba muchísimo menos" relató. Según explicó, el cambio estuvo directamente relacionado con el presupuesto familiar.
"Antes compraba una remera y ya sentía que había gastado mucho. Ahora con esa misma plata puedo llevar dos o tres prendas". Matías Suárez, de 35 años, quien aseguró que las ferias cambiaron por completo en los últimos años."Antes uno tenía prejuicios con la ropa usada, pero ahora cambió muchísimo. Encontrás ropa casi nueva y precios que hacen diferencia", explicó. "Vamos con mi pareja, vemos precios y si encontramos algo lo llevamos. Ya dejó de ser una compra de necesidad y pasó a ser una forma distinta de comprar", comentó.
Mientras el costo de renovar el guardarropa sigue siendo una preocupación, las ferias americanas aparecen como una respuesta práctica que combina ahorro, variedad y nuevas formas de consumo.