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La Provincia Entrevista exclusiva

"El valor patrimonial e histórico del sable amerita que se respete la voluntad de los donantes"

Dejó sentado María Mercedes Tenti, miembro de la Academia Nacional de la Historia, en diálogo con Nuevo Diario. Renegó del traslado del sable corvo del general José de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo.

María Mercedes Tenti, miembro de la Academia Nacional de la Historia de la República Argentina, se refirió ayer al traslado del sable corvo del general José de San Martín.

"'Me ha acompañado en toda la guerra de la Independencia de la América del Sur', sostiene en su testamento, fechado el 23 de enero de 1844, al gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, 'como prueba de satisfacción por la firmeza con que se sostuvo el honor de la República contra los extranjeros', refiriéndose a la defensa contra el bloqueo francés de 1838", citó, en diálogo con Nuevo Diario.

En sable fue ayer retirado del Museo Histórico de la Nación, por orden de Javier Milei, presidente de la Nación. Según datos oficiales, más de 5.000 personas se acercaron durante esta semana para verlo por última vez antes de su traslado al Regimiento de Granaderos a Caballo.

"San Martín se encontraba exiliado en Francia, en un ostracismo voluntario por la intolerancia de sectores políticos argentinos, luego de su exitosa campaña libertadora. San Martín no estaba de acuerdo con las persecuciones de Rosas, aunque llegó a reconocer la necesidad de un gobierno fuerte frente a las crisis internas y guerras civiles. No se interesaba tanto por la política rioplatense, pero sí por la defensa de la soberanía, por lo que ofreció al caudillo sus servicios para luchar contra el bloqueo, ofrecimiento que Rosas desestimó", mencionó.

Tenti recordó que San Martín "había comprado el sable turco usado, en 1811, en una casa de antigüedades, en Londres, cuando se preparaba para venir al Río de la Plata".

Consultada por la curvatura de la reliquia, la historiadora explicó: "En las guerras napoleónicas era usado para la carga de caballería, porque por su curvatura era especial para atacar al enemigo en el cuello. El sable, efectivamente, lo acompañó en las guerras de la independencia, aunque, según sostienen sus biógrafos, no lo usó porque él, como jefe, como estratega, dirigía las campañas sin encabezarlas, controlando la marcha y el resultado de las batallas. Otros afirman que llegó a usarlo en el Perú".

El sable, legado a Rosas, fue donado por Máximo Terrero, esposo de la hija del 'Restaurador': Manuelita Rosas, a la Nación, en 1897, con el deseo expreso de que fuera depositado en el Museo Histórico Nacional. A partir de entonces, el destino del sable estuvo reglamentado por distintos decretos.

"En 1963, sufrió el primer robo, perpetrado por la Juventud Peronista, con el propósito de enviárselo a (Juan Domingo) Perón a España, mientras generaban una especie de mística en la militancia con relación al sable y Perón; en cierta manera, el sable representaba para ellos la lucha por la resistencia peronista. Para devolverlo, exigían la ruptura con el FMI (Fondo Monetario Internacional) y la devolución del cadáver de 'Evita', entre otras peticiones. Sin embargo, por desavenencias entre los integrantes de la JP (Juventud Peronista), terminaron devolviendo el sable, envuelto en una bandera nacional, entregado al presidente de facto Agustín Lanusse. Fue devuelto por Adolfo César Philippeaux, excapitán retirado, de origen peronista, que había participado en 1956 del levantamiento de Valle. La forma y los porqués de la devolución nunca quedaron claros", rememoró.

Dos años más tarde, en 1965, "en una acción más violenta en la que no faltaron disparos, llevada a cabo por una organización de origen peronista, robaron nuevamente el sable que permaneció 11 meses desaparecido".

"Recuperado por el ejército, el entonces presidente de facto (Juan Carlos) Onganía dispuso su traslado al Regimiento de Granaderos a Caballo, prohibiendo el acceso al público. Recién en este siglo, en 2015, por un decreto presidencial de Cristina Fernández, fue depositado en el Museo Histórico Nacional y, por el decreto 81/2026, el presidente Javier Milei dispuso el retorno al ámbito militar, fundamentando la recuperación del 'contexto histórico propio' y motivos de seguridad", retrotrajo.

La doctora en Ciencias Sociales consideró que el sable "fue y sigue siendo usado políticamente, sin dar participación a la ciudadanía sobre su patrimonio histórico, en particular sobre los símbolos de la Nación".

"En el traslado del sable hoy (por ayer) desde el Museo Histórico, en los cánticos de uno y otro bando concentrado en sus puertas, se advierte la polarización y la politización de algo tan caro al sentimiento nacional. Solo el diálogo respetuoso y con argumentos valederos puede lograr que se avance en conseguir consensos", analizó.

Por último, Tenti dejó sentado que "el valor patrimonial e histórico del sable, y en particular su valía simbólica, amerita que se respete la voluntad de los donantes y que el sable permanezca en el Museo Histórico Nacional, custodiado por soldados del regimiento sanmartiniano y con acceso libre de todos aquellos que quieran rendir un homenaje al 'Libertador'".

María Mercedes Tenti Sable corvo de San Martín
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