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El héroe colectivo y la figura de su abuelo: la mirada de Martín Oesterheld sobre el fenómeno de El Eternauta

Parte Dos del diálogo exclusivo con el nieto de Héctor Germán, el escritor y autor para el Multimedio Nuevo Diario-Radio LV11.

“Cuando ya no quedaba nadie en la casa de Beccar, en un momento le hacen un operativo y en la casa entran con una bomba, cuando mi abuela estaba sola..”, relató Martín Oesterheld sobre ese hecho que marcó la vida de toda su familia y el legado para siempre. Un legado marcado por la genialidad de historias en una editorial independiente que sostuvo su abuelo, el reconocido autor Héctor Germán Oesterheld.

A pocas horas de haber llegado a Santiago del Estero, Martín tuvo un diálogo exclusivo con el Multimedio Nuevo Diario-LV11. En esta segunda parte, sigue el detalle de lo que fue el atentado en la casa de sus abuelos, la concreción de la serie de “El Eternauta”, sus elementos culturales y la figura de su abuelo.

Ayer por la noche, participó de una charla sobre “El héroe colectivo, de la historieta a la serie”, en el Fórum Centro de Convenciones, una de las sedes de la 15°Feria del Libro.

 

El atentado y la biblioteca

“Entraron por la biblioteca, donde estaba todo el material de la Editorial Frontera. Cuando le hacen el atentado, queman la mitad de la biblioteca. Mi abuela no soportó más, después de eso y cerró esa casa. Y se vuelve a vivir a donde ella se había criado, en Las Cañitas (Palermo, Buenos Aires). En esa casa, se habían construido unas reformas y había una casa en la parte de atrás, típica de inquilinatos, y era de españoles. Estaba intacta y allí me crié con mi abuela”.

“En esa casa del fondo, se guardó todo lo que se había logrado salvar de la biblioteca de la casa en Beccar. Mi abuela vendió una parte y lo que quedó se guardó en esta casa. Y después estaban los ficheros de todo lo que era la Editorial Frontera. Ese era mi lugar de juego, digamos, a donde me pasaba tardes enteras. En ese patio del fondo, me la pasaba horas y horas, envuelto de alguna manera en esos recuerdos y en esos materiales. Jugando casi, desplegaba toda la colección de Hora Cero. Mi familia tenía mucha afición por sacarse fotos, entonces había muchísimas”, recordó.

“De alguna manera, ponía orden en ese material. Había guiones originales, incluso. Constantemente leí El Eternauta, y constantemente era una relación identitaria que tenía con todo ese material y con esas fotos. En ese jardín, tenían que convivir todas esas ausencias de mis padres, de mi abuelo, de mi familia, junto a esas historias, esos guiones, esas fotos, en la mente de un niño. Y crecer con todo eso, junto con mi abuela, también se mezclaba con la historieta de El Eternauta. Hay una cantidad de imaginarios que se activaban en ese cuarto solo, cuando era niño, y ese terreno entre la realidad y la ficción fue algo que me marcó para toda la vida”, expresó en detalle Martín.

 

El héroe colectivo

En cuanto al proceso de concreción, luego producción y realización de la serie “El Eternauta”, adaptación para Netflix, contó: “Siempre hubo una idea de que era una historia maldita, inadaptable, durante muchos años. No lo era, era improducible en términos materiales y técnicos, sobre todo en un lugar como en Argentina”.

“Es llamativo cómo, de alguna forma, la repercusión internacional de la serie llegó en geografías muy inesperadas, y estaba narrado desde y en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Es lo que promovimos mucho desde el inicio del proyecto. Y mi abuelo, a través de la historia, logró descolocar esos códigos anglosajones y la ciencia ficción es un comentario social. Y ese comentario social estaba puesto en términos de invasores para lo que era la Guerra Fría. Con respecto a esa guerra nuclear entre EEUU y Rusia”, subrayó Martín en este tramo del diálogo.

“De alguna manera, esa relectura que hace de la cultura de masas mi abuelo, que pone en juego nuestra propia idiosincrasia, que en términos heroicos no es el personaje del héroe que viene a salvarte. Sino, un héroe que empieza a circular en un grupo de amigos y que empieza a buscar la manera de salvarse., y de enfrentarse a algo que no saben cómo. Y es interesante, cómo esa cultura de masas, después de todos estos años, vuelve por el mismo canal que fue inoculada a llegar a Netflix. y a decir que lo interesante de la serie es que está contada desde Buenos Aires”, planteó.

 

Elementos culturales

Acerca de los elementos culturales presentes en la serie y sus usos, que impactaron fuertemente al público, dijo: “Hay una serie de cuestiones que se dieron casi naturalmente. Y que lo hablamos mucho con Bruno (Stagnaro) cuando nos conocimos y desde que empezó el proyecto. Había cosas en las que estábamos alineados de base, y ya sabíamos que en eso estábamos de acuerdo. Por ejemplo, la relación del personaje de Juan Salvo (Darín) con Malvinas. Y contarlo sin exagerar, y que sea una idiosincrasia, verdaderamente argentina y federal”.

“Había como dos lógicas: o lo contábamos en época original o en época actual. Cada cosa es un comentario social diferente. Cuando empezamos a mover toda esta producción, junto a mi mujer (Laura Bruno) que también es productora ejecutiva de la serie, muchas productoras internacionales estaban interesadas. Y siempre me imaginé y sostuve que tenía que estar filmado en Buenos Aires y hablado en castellano, que eran condiciones. En ese momento se fueron todos, salvo algunos intereses que estaban dando vueltas por ahí”, siguió.

En el mismo sentido, enfatizó en su explicación: “Era un desafío tan grande y nunca se daban las condiciones para poder concretarlo. Todos los directores argentinos que tuvieron un éxito, desde los años 80 para acá, en algún momento tocaron el timbre para hacer El Eternauta. Lo que pasa es que decir ´Yo haría El Eternauta así…´ a realmente hacerlo y pasar cada una de las etapas, es algo muy importante que Bruno se lo fue cosiendo muy artesanalmente. Casi como un video game, pasando pantalla por pantalla, nivel por nivel”.

Y otra de las cuestiones era el actor, a lo que añadió: “Yo no me imaginaba un Juan Salvo joven, de treinta y tantos años, me gustaba más el tipo de la segunda oportunidad, el tipo más derrotado. Y siempre me pensé que esos personajes, que tienen que ver con mi mundo identitario desde chico, eran más de los de la generación de Malvinas. Y cuando apareció la opción de Darín, calzó justo en ese perfil. No solo por todo lo que significa como actor, sino porque me interesaba poner esa generación sobre la mesa. Así se alinearon todas las cosas, los elementos, diferentes cosas que van representando a la identidad argentina, cada gesto puesto ahí se cosió de una manera muy artesanal”.

En última instancia, al ser consultado sobre qué podía adelantar acerca de la segunda temporada de la serie, dijo: “No puedo decirte mucho, pero lo que te puedo contar es que estamos yendo hacia la cancha de River Plate. Y si agarrás el libro, ya te imaginarás cómo viene el tema”.

 

La figura de su abuelo

Por último, al hablar de qué significa para él su abuelo y cómo lo definiría, Martín planteó: “Es muy difícil, son preguntas muy amplias. Pero, para empezar, desde la historia de El Eternauta, que se establece en una categoría. donde la historia es casi considerada como un mito, es un clásico, porque se revaloriza en cada momento. De pronto ves que ese personaje con una dimensión que es mucho más metafísica, que es el viaje de Juan Salvo devenido en El Eternauta y El Eternauta devenido en Juan Salvo, que está metido en una especie de loop donde lo único que quiere es recuperar a su familia”.

“Lo único que hace es ir hacia el olvido. Porque cuando se encuentra al fin con su familia, olvida toda su experiencia resistente. Hay diferentes dimensiones que la historia va teniendo a lo largo. de los años para tener la resonancia actual que posee”, remarcó.

“Y en cuanto a la dimensión personal, yo a mi abuelo no puedo dejar de verlo con toda esa cuestión donde yo fui la última persona de mi familia en verlo. Él acababa de perder a sus hijas, yo acababa de perder a mis padres, pero siempre con el cuidado de que yo esté bien. Reconstruyendo a mi abuelo, me gustaría pensarlo como un hombre común que le daba pelea a las cosas, que formaba parte de esa generación que le puso el cuerpo a esos momentos cruentos de la sociedad argentina, de dictaduras y que no sabían qué se iba a venir. Y como lo definió en su momento Juan Sasturain: era una persona que se había decidido a protagonizar la aventura, desde una cuestión ética, aventurarse a la vida”, concluyó.

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