Ezequiel Cisterna, ambientalista santiagueño, se refirió ayer –en diálogo con Nuevo Diario– a la reforma de la Ley de Glaciares.
"El posicionamiento en contra de la modificación de la Ley de Glaciares por parte de nuestros diputados de Santiago del Estero es una toma de posición política clara en un momento donde muchas veces lo más fácil es mirar para otro lado", consideró.
En rigor, los siete legisladores santiagueños votaron ayer en contra de la reforma.
"Oponerse a esta modificación es, en el fondo, plantarse en defensa de algo básico: el agua, la vida y el futuro. Y eso, para una provincia como la nuestra, marcada por sequías, por el esfuerzo de cuidar cada recurso, por comunidades que saben lo que significa el agua, tiene un peso todavía más fuerte", destacó.
Para Cisterna, "no es solo una decisión técnica o ambiental", sino "una decisión con identidad". "Es decir: 'Sabemos de dónde venimos y qué necesitamos cuidar'. En un contexto nacional donde se intenta flexibilizar protecciones para favorecer intereses económicos de corto plazo, este voto en contra marca un límite y también un mensaje político", agregó.
El ambientalista señaló que "hay algo valioso en eso: no todo da lo mismo". "Todavía hay lugares desde donde se puede decir que no, que no todo desarrollo justifica cualquier costo, y que hay cosas que no se negocian", añadió.
Asimismo, "también hay algo más humano en esta postura". "Es la capacidad de no negar lo evidente; de no hacerse el distraído frente a una realidad que ya nos está golpeando; porque defender los glaciares no es una causa lejana: es entender que lo que pasa en la cordillera tarde o temprano repercute en todo el país", complementó.
El entrevistado reconoció que se siente "orgulloso del posicionamiento de nuestros diputados". "Es un gesto de responsabilidad con las generaciones que vienen. El agua que se negocia hoy no nos pertenece a nosotros: le pertenece a nuestros hijos y a todas las generaciones futuras", cerró.