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La Provincia Florencia Ledesma, Licenciada en Educación para la Salud

"Cuando la adolescencia duele y no prestamos atención"

La profesional enfatizó en reforzar vínculos entre escuela, familia y los jóvenes.

Florencia Ledesma, licenciada en Educación para la Salud, expresó su preocupación ante el incremento de hechos de violencia y manifestaciones preocupantes en instituciones educativas, al considerar que se trata de un fenómeno social en expansión y no de situaciones aisladas.

"Muchos hablan de una 'pandemia de ataques', pero desde mi postura no es una pandemia, sino un fenómeno social que está de moda y que se contagia", explicó la profesional, quien recientemente finalizó su formación con un trabajo de investigación centrado en adolescentes.

Ledesma advirtió que este tipo de conductas se replica en distintas provincias del país y se manifiesta principalmente en ámbitos educativos, donde los jóvenes desarrollan gran parte de su vida cotidiana.

En base a su investigación, sostuvo que los adolescentes —especialmente entre los 15 y 17 años— presentan una fuerte naturalización de la violencia. "Reconocen la violencia física como la más evidente, pero también identifican la violencia psicológica, aunque la consideran parte de su vida diaria".

La especialista remarcó que detrás de estas conductas existen factores emocionales profundos, como la soledad, la falta de espacios de escucha y la necesidad de contención. En este sentido, citó a la Organización Mundial de la Salud, que define a la adolescencia como una etapa clave de transformaciones físicas, psicológicas y sociales, donde se construye la identidad y los vínculos afectivos.

"Es un momento en el que más necesitan atención, acompañamiento y escucha, y es ahí donde como sociedad estamos fallando", afirmó.

Frente a este escenario, Ledesma propuso fortalecer el trabajo conjunto entre familia, escuela y comunidad, generando espacios de escucha activa donde los adolescentes puedan expresarse sin ser juzgados. También sugirió la implementación de talleres de habilidades sociales y educación emocional, así como la detección temprana de señales de alerta como aislamiento, angustia o cambios bruscos de conducta.

En cuanto al rol de las familias, destacó la importancia de involucrarse activamente en la vida cotidiana de los jóvenes. Otro de los puntos abordados fue el uso de las redes sociales. "No se trata de prohibir, sino de enseñar un uso responsable, entendiendo tanto sus beneficios como los riesgos del abuso. Así como fomentar la realización de actividades recreativas o deportes", explicó.

Finalmente, recordó que si bien las instituciones educativas cuentan con protocolos de actuación ante situaciones de violencia, es fundamental no descuidar la prevención desde una mirada integral. "No se trata solo de controlar, sino también de contener. Cuando los adolescentes 'gritan en silencio', están pidiendo que los adultos hagamos algo", concluyó.

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