En esta nueva edición de "Nuevo Diario en tu barrio", recorrimos las calles del barrio Sarmiento, en la Capital, donde la historia no está escrita en documentos, sino en la voz de quienes la vivieron.
En ese contexto, Nuevo Diario dialogó con Margarita Ayunta, "La Negra" Lastra, Hugo Ángel "Chuza" Abregú y el "Turco" Sili, vecinos de toda la vida que, entre risas, interrupciones y complicidades, fueron armando un relato colectivo sobre los orígenes del lugar.
"Antes esto no era barrio Sarmiento… era 'el campo de las carreras'", recuerda uno. "Después fue 'Villa Gómez'… porque eran tierras de Morales", suma otro. Las voces se cruzan, se corrigen y se completan. No hay una sola versión, pero todas coinciden en algo esencial: el barrio no nació de un plano, sino de la gente.
En medio de esas memorias aparece una fecha que se repite como referencia común: el 14 de septiembre, momento en el que —según relatan— se definió el nombre actual del barrio. "Ahí quedó Sarmiento", dicen, evocando reuniones vecinales, decisiones compartidas y una época donde el crecimiento del sector se daba paso a paso. A pesar de ese contexto, la vida comunitaria era el eje de todo.
"Nos criábamos entre todos", coinciden. Las veredas eran el lugar de encuentro, los chicos jugaban en la calle sin preocupaciones y las puertas permanecían abiertas. Las fiestas eran colectivas: mesas largas en Navidad y Año Nuevo, vecinos que compartían comida, encuentros que se extendían hasta la madrugada.
El carnaval también ocupa un lugar especial en la memoria. "Era agua, harina, barro… pero con respeto", recuerdan. Las celebraciones de la San Juan, los juegos tradicionales y las reuniones después de los partidos completan una postal que muchos describen como "una época más simple, pero más unida".
"Mi casa era el tercer tiempo", cuenta "la Negra", en referencia a los encuentros que se organizaban después del fútbol, donde nunca faltaba un plato de comida para todos. Esa lógica de comunidad, de compartir lo poco o mucho que había, aparece como uno de los valores más fuertes que dejó el barrio. Hoy, aseguran, muchas de esas costumbres siguen vigentes. El saludo entre vecinos, el conocerse por nombre, el respeto cotidiano. "Vos salís a comprar el pan y saludás a todos". Ese sentido de pertenencia, remarcan, es lo que los mantiene ligados al barrio, incluso con el paso del tiempo y los cambios generacionales.
Sin embargo, también aparecen preocupaciones que atraviesan el presente. La inseguridad, el consumo problemático en jóvenes y la pérdida de algunos espacios de encuentro son temas que generan inquietud. "Hay cosas que han cambiado… ya no es lo mismo sentarse tranquilo en la vereda", expresan. A esto se suman pedidos concretos: mejor iluminación, mantenimiento de calles y mayor presencia policial en algunos sectores. "El barrio creció, pero necesitamos que acompañen ese crecimiento", sostienen. Una historia viva, que sigue latiendo en cada vecino.
Entre ídolos y canciones: la identidad cultural del Bº Sarmiento no se apaga
A su vez, el sector ha sido señalado como lugar de origen de destacados futbolistas y deportistas que lograron trascender el ámbito local, entre ellos, parientes del campeón del mundo Exequiel Palacios, lo que refuerza la identidad del barrio como un espacio históricamente vinculado al desarrollo del deporte.
En paralelo, la expresión cultural y musical ocupa un lugar central en la memoria barrial. Los vecinos recuerdan con especial cariño la canción "Barrio Sarmiento", interpretada por una de las voces emblemáticas de Los del Río, donde se rescata parte de la identidad del sector en su letra.
En la misma línea, los fines de semana están marcados por sonidos que forman parte de la identidad cotidiana, como la música del recordado "Negro Koli" Arce, quien, si bien pertenece a un barrio vecino, es ampliamente escuchado y reconocido en toda la zona, consolidando un estilo musical muy presente en las reuniones familiares.
En el plano deportivo, las tradiciones siguen vivas en cada jornada futbolera. Los vecinos coinciden en que el club Atlético Club Atlético Central Córdoba es una verdadera pasión barrial: no hay hogar donde no se siga el partido, ya sea en la cancha o a través de la transmisión radial.
La parroquia como punto de encuentro y sostén de la vida barrial
"Es un lugar donde uno vuelve siempre", coinciden, al destacar el fuerte sentido de pertenencia que genera. A lo largo de la semana, el movimiento es constante. Grupos de jóvenes, catequistas y ministros de la Eucaristía participan activamente en distintas propuestas, sosteniendo una vida parroquial dinámica que va más allá de la misa dominical. Este entramado de actividades no solo fortalece la fe, sino que también promueve valores como la solidaridad, el acompañamiento y el compromiso social, especialmente en un contexto donde muchos vecinos encuentran en la parroquia un espacio de apoyo y escucha.
Además, quienes forman parte de la comunidad destacan el clima de cercanía que se vive en el lugar, donde cada integrante tiene un rol y una participación activa. La parroquia ayuda a mantener viva la identidad del barrio. En definitiva, la fe en el barrio Sarmiento no se limita a lo espiritual: se expresa en lo cotidiano, en los vínculos y en la construcción de una comunidad que encuentra en este espacio un punto de unión permanente.