Al inicio de este año, la apicultura santiagueña se consolida como uno de los pilares de las economías regionales en el Noroeste Argentino (NOA). Tras cerrar un 2025 con cifras récord en exportaciones, el sector encara el 2026 con el desafío de mitigar los efectos de la crisis climática y potenciar el valor agregado de sus productos.
La provincia ha logrado posicionarse estratégicamente en el mercado global. Durante 2025, Santiago del Estero contribuyó significativamente a que Argentina alcanzara su mayor volumen de exportaciones apícolas en siete años. Un hito clave para la identidad productiva local fue el reconocimiento de la "Miel de Flores de Atamisqui de Santiago del Estero" como Indicación Geográfica (IG), lo que ha permitido diferenciar el producto por su origen botánico único y acceder a nichos de mercado premium.
En la actualidad, la provincia no solo exporta miel a granel hacia destinos tradicionales como Alemania, sino que también avanza en la caracterización de subproductos como el propóleo, en un esfuerzo conjunto entre el INTA, la UNSE y empresas privadas del rubro.
Desafíos
A pesar del repunte, los productores enfrentan una realidad "compleja de interpretar". El cambio climático sigue siendo la principal amenaza:
- Adaptación forzada: Se estima una merma global del 40% en las poblaciones de abejas debido a la pérdida de hábitat y cambios térmicos.
- Gestión del estrés térmico: Las olas de calor extremo obligan a los apicultores locales a implementar fuentes de agua cercanas y mejorar la ventilación de las colmenas y evitar la pérdida de crías.
- Cambio de cultivos: Para la campaña 2025/2026 en el este santiagueño, se prevé una reducción en la siembra de maíz a menos del 30%, con un vuelco mayoritario hacia la soja y cultivos de servicio, lo que altera la disponibilidad de flora melífera para las abejas.
Proyección para el 2026
El horizonte para este año está marcado por la integración y la modernización. En esta nueva etapa, en la provincia se ha planteado una "reingeniería" para impulsar el despegue de la matriz agroindustrial, donde la apicultura es clave. Las metas para el año incluyen:
- Valor agregado: Pasar de la exportación a granel al fraccionamiento con denominación de origen y certificación orgánica.
- Sostenibilidad: Fortalecer la comunicación entre productores hortícolas y apicultores para reducir el impacto de los agroquímicos.
- Liderazgo regional: Consolidar a Santiago como el nodo central del desarrollo apícola del Norte Grande.