Durante el año 2025, la preocupación colectiva por el cambio climático se vio relegada frente a la urgencia de las guerras, las nuevas enfermedades y la inestabilidad económica; sin embargo, persiste en la sociedad la convicción de que el deterioro ambiental afecta de manera directa y profunda la salud pública. Sergio Páez, de la Asociación Traeer, señaló que, aunque el concepto de economía circular ha ganado terreno en el discurso, los resultados prácticos son alarmantes: a nivel global solo se logra reciclar el 10% del plástico producido. Esta ineficiencia ha provocado que partículas plásticas se infiltren en casi todos los seres vivos, llegando incluso a las fosas marinas a más de 10.000 metros de profundidad, demostrando que la contaminación humana colonizó el océano antes que el propio hombre.
En el plano regional, Páez advirtió que América Latina y el Caribe enfrentan una crisis de biodiversidad sin precedentes, perdiendo extensiones de bosque mayores a las de cualquier otra región del planeta. En Argentina y específicamente en Santiago del Estero, se observa que aproximadamente la mitad de la población intenta separar sus residuos, pero la práctica se ve obstaculizada por la falta de hábitos consolidados, el desconocimiento técnico y, fundamentalmente, la escasez de puntos de recepción adecuados para materiales reciclables. Esta desconexión entre la intención ciudadana y la infraestructura logística impide que la provincia avance hacia una gestión de residuos verdaderamente eficiente.
El referente de Traeer también puso el foco en la problemática de los incendios intencionales, vinculados a la "limpieza" de campos para monocultivos, lo que exacerba los ciclos de inundaciones y sequías extremas. Páez ejemplificó esta situación con datos contundentes: mientras una hectárea de bosque chaqueño nativo es capaz de absorber 300.000 litros de agua en una hora, una superficie destinada a la soja solo absorbe 30.000 litros. Ante esta realidad, instó a la población a informarse y defender activamente la Ley de Bosques, además de manifestar preocupación por el avance de la megaminería, el fracking y la preservación de los glaciares frente al uso masivo de combustibles fósiles.
Respecto a los hábitos de consumo, se observa que los argentinos han aprendido a economizar energía eléctrica, aunque el motor de este cambio ha sido el impacto tarifario más que una conciencia ecológica genuina. Páez subrayó la necesidad de trasladar ese esfuerzo hacia el cuidado del agua y la adopción de un consumo responsable con criterio ambiental. La sostenibilidad no debe ser vista como una opción, sino como una conducta diaria que priorice compras con menor huella de carbono y una gestión más austera de los recursos hídricos en el hogar.
Finalmente, la entrevista destacó la emergencia de la "Sostenibilidad Digital" como el nuevo desafío del siglo XXI. Esta tendencia invita a la sociedad a alargar la vida útil de los dispositivos electrónicos, apagar equipos innecesarios y asegurar el correcto reciclaje de la chatarra tecnológica. Para Sergio Páez, la solución a la crisis actual requiere un compromiso transversal que combine la responsabilidad individual con políticas de Estado firmes, garantizando que el desarrollo tecnológico no ocurra a expensas de la viabilidad de los ecosistemas locales.