El presidente Javier Milei salió a defender públicamente la reciente operatoria del Banco Central y rechazó las críticas que surgieron tras el pago de vencimientos de deuda mediante un nuevo financiamiento externo. A través de sus redes sociales, el mandatario afirmó que quienes anticipaban un default “erraron otra vez” y presentó la maniobra como una señal de normalidad financiera y de solvencia del Estado argentino.
El debate se abrió luego de que el BCRA cancelara unos 2.500 millones de dólares correspondientes al tramo activado del swap con el Tesoro de Estados Unidos. La particularidad de la operación fue que no se utilizaron reservas internacionales, sino que se recurrió a un nuevo préstamo por el mismo monto, que habría sido otorgado por el Banco Internacional de Pagos (BIS), con sede en Basilea.
Según explicó el Gobierno, el objetivo central fue extender los plazos de vencimiento de la deuda. En términos contables, la operación no alteró el nivel de reservas: la cancelación del swap redujo el rubro “Otros Pasivos”, mientras que el nuevo crédito incrementó las “Obligaciones con Organismos Internacionales”, manteniendo equilibrado el balance del Banco Central.
Milei respaldó el análisis del economista español Ramón Rallo, quien sostuvo que, con déficit fiscal cero, la deuda no aumenta sino que se refinancia. “Refinanciar no es aumentar el monto total del endeudamiento, es pagar más tarde”, señaló Rallo en un video que el Presidente difundió para reforzar su postura.
Desde la óptica oficial, la posibilidad de acceder a este financiamiento constituye una prueba de confianza de los mercados internacionales en el programa económico del Gobierno y una muestra de la “mejora progresiva de la solvencia del Estado argentino”, basada en la continuidad del superávit fiscal.
Con su estilo habitual, Milei cerró la discusión técnica con un mensaje directo: “Desde mediados de 2025 agitaron el fantasma del default. Erraron otra vez. Fin”. Más allá de la polémica, la operación refleja la estrategia financiera del Ejecutivo de administrar los vencimientos sin comprometer las reservas y apostar a la disciplina fiscal como principal garantía frente a los acreedores.