El "superávit fiscal" tiene una contracara dolorosa. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) puso en cifras el deterioro de los ingresos de los adultos mayores: las jubilaciones perdieron un 27,4% de su valor real debido al cambio de fórmula impuesto por el gobierno de Javier Milei mediante el DNU 274/2024.
El estudio es contundente al comparar los bolsillos. Tras los aumentos de diciembre de 2025, la jubilación mínima (sin bono) se ubicó en $340.886. Sin embargo, si hubiera continuado vigente la ley anterior, ese monto sería de $434.279. La conclusión es clara: hoy un jubilado cobra $93.393 menos por mes debido a la modificación del cálculo.
El drama del bono congelado
La situación es aún más crítica para los que menos tienen. El bono de refuerzo se mantiene congelado en $70.000 desde marzo de 2024, lo que provocó una licuación feroz de su valor. Según CEPA, para que ese "extra" mantuviera su poder de compra original, hoy debería ser de $177.485. Esa diferencia de más de $100.000 es el recorte silencioso que sufren los haberes mínimos.
Peor que en los 90
El informe denuncia que la fórmula anterior fue eliminada "intencionalmente" en el momento justo en que iba a empezar a recuperar terreno frente a la inflación. El resultado de este "ajuste previsional" es histórico: el poder de compra actual de los jubilados se sitúa un 3% por debajo del promedio registrado durante la década de 1990.
Sin moratoria, sin jubilación
Para agravar el panorama, el fin de la moratoria previsional dejó a miles sin cobertura. El estudio advierte que, sin esta herramienta, 9 de cada 10 mujeres y 8 de cada 10 varones no llegan a los 30 años de aportes necesarios, quedando relegados a la PUAM, que paga solo el 80% de una mínima ya deprimida.