El bloque peronista en el Congreso presentó un proyecto propio de reforma laboral que se diferencia de manera significativa del texto que impulsa el Gobierno para las sesiones extraordinarias. Titulada “Siete propuestas para el Siglo XXI”, la iniciativa del interbloque K busca modernizar el mundo del trabajo priorizando los derechos de las y los trabajadores.
Según los opositores, el proyecto oficialista busca “destruir el derecho laboral para reemplazarlo por normas civiles y comerciales”, ampliar la jornada laboral sin pago de horas extras y universalizar la precariedad. En contraste, la propuesta peronista, encabezada por la exministra y diputada Raquel “Kelly” Olmos, incluye:
Reducción gradual de la jornada laboral hasta 40 horas semanales, promoviendo salud, bienestar y redistribución de empleo.
Régimen de corresponsabilidad parental y cuidado de la crianza, con licencia de 30 días para personas gestantes y no gestantes, y opción de trabajo híbrido o jornadas reducidas sin aumentar costos laborales.
Financiamiento de indemnizaciones laborales mediante el Banco Nación, para que los trabajadores cobren en un solo pago con facilidades para los empleadores.
Modernización de la inspección laboral, con inscripción inmediata de trabajadores no registrados y colaboración sindical.
Salud, seguridad y prevención de riesgos en el trabajo, con creación de Comités Mixtos que involucren a los trabajadores.
Régimen estatutario para trabajo en plataformas digitales, garantizando derechos laborales, acceso a salud y organización gremial, así como transparencia algorítmica.
Reducción progresiva de contribuciones patronales para fomentar la formalidad en MiPyMEs sin afectar significativamente la recaudación de ANSES.
El proyecto opositor busca marcar una diferencia clara con la iniciativa oficial, buscando proteger los derechos de los trabajadores, mejorar las condiciones de empleo y fomentar la formalización laboral.