En una sesión extensa y cargada de tensión política, la Cámara de Diputados de la Nación Argentina aprobó la Reforma Laboral con 135 votos afirmativos y 115 negativos, sin registrar abstenciones. El resultado reflejó la fuerte polarización que atraviesa el debate sobre la modernización del régimen laboral en el país.
No obstante, la iniciativa no quedará lista para su promulgación. Al haberse introducido modificaciones respecto del texto original, el proyecto deberá regresar al Senado para que la Cámara alta ratifique o rechace los cambios incorporados por Diputados.
El jefe del bloque de La Libertad Avanza en Diputados, Gabriel Bornoroni, precisó al inicio del plenario que “se pasará a la firma el despacho que reproduce la media sanción, con la excepción de la eliminación del artículo 44”, el cual estaba referido a las licencias por enfermedad y fue finalmente suprimido.
De esta manera, el dictamen quedó conformado por 218 artículos, uno menos que el texto original. Esta modificación obliga a que el proyecto vuelva al Senado antes de convertirse en ley definitiva.
El Gobierno nacional, encabezado por Javier Milei, sostiene como meta que la Reforma Laboral quede aprobada antes del 1° de marzo, fecha en la que comienza el período ordinario de sesiones del Congreso. Las sesiones extraordinarias se extenderán hasta el sábado 28 de febrero, plazo clave para el oficialismo.
Con el reloj legislativo en marcha, el futuro de la reforma queda ahora en manos del Senado, en una definición que será determinante para la agenda económica del Ejecutivo.