La medida fue comunicada públicamente por el canciller Pablo Quirno, quien aseguró a través de sus redes sociales que el país “continuará promoviendo la cooperación internacional en salud a través de acuerdos bilaterales y ámbitos regionales”.
Según detalló el funcionario, la decisión se adoptó en conformidad con lo establecido en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, y remarcó que en adelante se buscará resguardar “plenamente la soberanía y la capacidad de decisión en materia de políticas sanitarias”.
Los argumentos del Gobierno
Desde el Ejecutivo sostienen que la salida del organismo forma parte de una revisión estructural del sistema sanitario nacional. En un comunicado difundido en mayo de 2025 por el Ministerio de Capital Humano, se indicó que el objetivo es “ordenar, actualizar y transparentar estructuras y procesos” que, según señalaron, presentan superposiciones, normas obsoletas y escasa supervisión.
En ese mismo documento, el Gobierno reafirmó su postura crítica hacia el organismo internacional al sostener que “las recetas de la OMS no funcionan” y que, a su entender, responden a “intereses políticos y estructuras burocráticas”.
Asimismo, cuestionaron que la Organización Mundial de la Salud haya ampliado sus competencias y que eso podría condicionar la soberanía sanitaria de los países miembros.
Nuevo esquema de cooperación
Tras la salida, el Gobierno adelantó que buscará fortalecer vínculos sanitarios mediante acuerdos bilaterales con otros países y a través de espacios regionales, manteniendo la cooperación internacional pero fuera del ámbito del organismo global.
La decisión marca un giro en la política exterior sanitaria de la Argentina y abre un nuevo escenario en la relación del país con los organismos internacionales de salud.