El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) atraviesa una crisis interna tras la salida de dos de sus principales responsables técnicos: Director Nacional de Estadísticas de Condiciones de Vida, Guillermo Manzano, y la Directora de Índices de Precios de Consumo, Georgina Giglio. Las renuncias se producen en un contexto de internas de gestión, bajos salarios y cuestionamientos sobre la independencia técnica del organismo, encargado de las principales estadísticas oficiales del país.
Renuncias en áreas clave
Fuentes del organismo confirmaron que Manzano presentó su renuncia argumentando “diferencias de criterios y formas sobre la gestión de equipos” con la conducción actual, bajo la dirección de Marco Lavagna. Su salida reviste especial importancia ya que estaba al frente de los cálculos del Índice de Precios al Consumidor (IPC), uno de los indicadores más sensibles en un contexto de alta inflación.
En el caso de Giglio, su desvinculación fue comunicada oficialmente como una decisión por “cuestiones personales”. Sin embargo, gremialistas del organismo vincularon la renuncia al congelamiento salarial que desde diciembre de 2023 afecta a los cargos ejecutivos, lo que ha generado malestar y pérdida de referentes técnicos dentro del INDEC.
Un organismo bajo presión
La doble salida generó preocupación tanto en el ámbito político como económico, ya que ambas direcciones resultan centrales para el diseño de políticas públicas y la credibilidad de los datos oficiales. La inflación y la pobreza son variables decisivas en la coyuntura actual, y la pérdida de sus responsables alimenta las dudas sobre la estabilidad institucional del organismo.
Desde el INDEC aclararon que la continuidad de los trabajos técnicos está garantizada por los equipos de profesionales que permanecen en funciones. No obstante, puertas adentro persisten las críticas respecto de la autonomía del organismo y el impacto de las condiciones laborales en su funcionamiento.
Repercusiones gremiales y políticas
Delegados sindicales señalaron que la situación refleja un vaciamiento progresivo en áreas sensibles, motivado por la falta de actualización salarial y por tensiones en la conducción. “Los profesionales se van porque no pueden sostenerse con sueldos congelados, y eso debilita la calidad de los indicadores que el país necesita”, advirtió un representante gremial.
En paralelo, analistas políticos remarcan que la crisis en el INDEC reaviva viejas discusiones sobre la independencia técnica del organismo frente a las presiones políticas y económicas.